
Rubén Darío Maffiold Dager
Nacido en Barrancabermeja, Residente en San Gil. Ingeniero Químico, lector empedernido que requiere de escribir para descargar lo leído y lo vivido.
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Poeta de Cerete, nacido y muerto en Cartagena; (31de mayo de 1945 y 22 de mayo de 1997), Abogado, gramaturgo y poeta. Ascendencia Siria por parte de madre. Primera publicación a los 35 años bajo el título «Poemas». luego «Tríptico Cereteano», «Hijos del tiempo», «El esplendor de la mariposa» y «El libro de la locura», constituyen su obra poética.
Raúl es un poeta y como a todos los poetas “malditos” la mejor forma de conocerlos es en sus propios escritos.
Lo maldito no es jamás por lo demoniaco o lo simplemente maligno, es tan solo por dos grandes razones la primera no estar de acuerdo con el statu quo y plasmarlos en sus poemas. La segunda es por verse digno de sus poemas, en el espejo de sus defectos.
De lo que soy
En este cuerpo
En el cual la vida ya anochece
Vivo yo
Vientre blando y cabeza calva
Pocos dientes
Y yo adentro
Como un condenado
Estoy adentro y estoy enamorado
Y estoy viejo
Descifro mi dolor con la poesía
Y el resultado es especialmente doloroso
Voces que anuncian: ahí vienen tus angustias
Voces quebradas: pasaron ya tus días.
La poesía es la única compañera
Acostúmbrate a tus cuchillos,
Que es la única.
Raúl Gómez Jattín
Criado y formado en el contexto sabanero del SINU, en Cerete, de allí sale el contexto natural externo de sus poemas que lo convierten en un poema de tierra caliente.
El Dios que adora
Soy un dios en mi pueblo y mi valle
No porque me adoren Sino porque yo lo hago
Porque me inclino ante quien me regala
unas granadillas o una sonrisa de su heredad
O porque voy donde sus habitantes recios
a mendigar una moneda o una camisa y me la dan
Porque vigilo el cielo con ojos de gavilán
y lo nombro en mis versos Porque soy solo
Porque dormí siete meses en una mecedora
y cinco en las aceras de una ciudad
Porque a la riqueza miro de perfil
mas no con odio Porque amo a quien ama
Porque sé cultivar naranjos y vegetales
aún en la canícula Porque tengo un compadre
a quien le bauticé todos los hijos y el matrimonio
Porque no soy bueno de una manera conocida
Porque no defendí al capital siendo abogado
Porque amo los pájaros y la lluvia y su intemperie
que me lava el alma Porque nací en mayo
Porque sé dar una trompada al amigo ladrón
Porque mi madre me abandonó cuando precisamente
más la necesitaba Porque cuando estoy enfermo
voy al hospital de caridad Porque sobre todo
respeto sólo al que lo hace conmigo Al que trabaja
cada día un pan amargo y solitario y disputado
como estos versos míos que le robo a la muerte
Raúl Gómez Jattín
También las circunstancias de su crianza en dicho ambiente como hijo de un padre con formación profesional y dueño de un gran bagaje literario, acompañado de una buena biblioteca donde Raúl se sumerge encontrando sus inquietudes literarias, promovidas también por su padre.
Igualmente, su fragilidad asmática lo une a la protección materna, multiplicada luego de la muerte de su padre, a través de la hamaca que le mece y airea; a la vez que lo protege como el vientre de su madre.
La hamaca nuestra
Ven hasta la hamaca donde escribí
el libro dedicado a tu sagrada presencia
Ella me recuerda toda esa soledad
que dormí en ella Todos esos gestos de mi alma
persiguiéndole el vuelo a las palabras
que grabaran en un tiempo menos frágil
la lluvia de tus lágrimas El reposo soñado
en tu pecho. La mañana eternamente memorable
de nuestras manos enlazadas en medio del tumulto
En el vientre de esa hamaca recosté
mi cansancio de la vida Acuñé dolores
Me defendí de la canícula Y soñé:
Tú venías en medio de la noche a consolarme
y eso dije Escribía un poema que preservara
tu memoria y eso hice Desatar mis alas tristes y lloré
Tiéndete que yo te meceré para refrescarte
si te es posible duerme Que yo velaré
Raúl Gómez Jattín
La buena relación con sus padres se ve superada por sus inconsistencias psiquiátricas que invoca y expía a través de toda su poesía. Su carácter de poeta maldito poco se muestra en el ataque al status quo y si más a su deseo de exorcizarse a través del espejo de su poesía.
Desencuentros
Ah desdichados padres
Cuánto desengaño trajo a su noble vejez
el hijo menor
el más inteligente
En vez de abogado respetable
marihuano conocido
En vez del esposo amante
un solterón precavido
En vez de hijos
unos menesterosos poemas
¿Qué pecado tremendo está purgando
ese honrado par de viejos? ¿Innombrable?
Lo cierto es que el padre le habló en su niñez de libertad
De que Honoré de Balzac era un hombre notable
De la Canción de la vida profunda
Sin darse cuenta de lo que estaba cometiendo
Como muchos poetas desapareció de las letras a través de un, aún discutido, “suicidio”. ¿Que lo atropelló un bus o que se suicidó? Porque no simplemente lo dejamos en que no supo cómo tomar ese bus, para dirigirse a un lugar que no sabía cuál era, o solo él lo sabía.
Pequeña elegía
Ya para qué seguir siendo árbol
Si el verano de dos años
Me arrancó las hojas y las flores
Ya para qué seguir siendo árbol
Si el viento no canta en mi follaje
Si mis pájaros migraron a otros lugares
Ya para qué seguir siendo árbol
Sin habitantes
A no ser esos ahorcados que penden
De mis ramas
Como frutas podridas en otoño En fin, he aquí a uno de los poetas mas originales de Colombia, si tienen la oportunidad y una personalidad los suficientemente fuerte, para ver sus propios defectos, les recomiendo exorcizar sus propios demonios leyendo la obra de Raúl Gómez Jattin.


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