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Las democracias no se fortalecen reduciendo voces, sino aprendiendo a convivir con ellas, incluso cuando piensan distinto.

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Cuando alguien afirma que la guerra solo la conocen quienes empuñaron un fusil, pienso en todas las mujeres, campesinos, niños y ancianos que nunca dispararon un arma, pero pasaron años sobreviviendo entre retenes, amenazas, silencios y miedo. Ellos también conocieron la guerra. Y quizá fueron quienes pagaron su precio más alto.

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Mi pueblo no se estaba acabando de un solo golpe. Se estaba yendo por cucharadas, por tragos, por recetas olvidadas, por cultivos que ya nadie siembra y por sabores que ya nadie enseña

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Mientras el ciudadano tiene los ojos puestos en el cielo esperando un milagro, no ve cómo le meten la mano en el bolsillo en la tierra.


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Opinar con argumentos es imperativo, pero hacerlo con odio, clasismo inútil y violencia discursiva es criminal.

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En el universo, estrictamente hablando, no hay arriba ni abajo. Hay cuerpos, campos, trayectorias… y seres que necesitan orientarse.

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Nos dijeron que era economía del lenguaje… pero parece más bien pobreza para decir el mundo.

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Hay lugares donde uno oye… pero no ve. Y hay presencias que no se van… porque conocen el camino de regreso mejor que nosotros.