

La pregunta resolutoria es: ¿Quién decidió que debía rodar?

Las tribunas están hechas para cantar, no para combatir. Ningún equipo vale una sola vida humana.

Tal vez deberíamos preguntarnos cuánto de la arrogancia que les atribuimos nace realmente de ellos y cuánto proviene de nuestras propias inseguridades.

La responsabilidad de una democracia consiste en que aquello que desaparece de la vista nunca desaparezca de la confianza pública.

Hay terremotos que destruyen edificios… y otros que destruyen la confianza.

Hoy salir a la calle con la camiseta amarilla ya no es un acto de afecto patrio: se ha convertido en una declaración de militancia.

La fiesta del fútbol y la farsa política se parecen demasiado: ambos son espectáculos donde el pueblo paga la entrada, pero nunca toca el balón.

El fútbol se mueve en el mismo campo en el que se mueve la vida. Y lo que pasa en la vida, pasa en el fútbol