
Camilo Segovia-Cuellar
Docente e investigador
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Dentro de los dogmas del ethos neoliberal se encuentra preferir la tecnificación, la industrialización y la competitividad por encima de cualquier intento de salvaguardar técnicas y saberes propios. Claro!…, puede que a la comunidades perjudicadas por una obra de desarrollo se les consulte, pero las obras desarrollistas salen porque salen, y hay una tendencia a que la practicidad del conocimiento, lenguas locales afectadas y su consecuente supervivencia, sólo subsistan en demostraciones indigenistas, que casi siempre ocurren en eventos públicos por fuera de las comunidades, como la del uso de accesorios propios de cada cultura para demostraciones en conferencias tipo COP 30.
Se vocifera a los cuatro vientos que “Colombia ha declarado la Amazonía Reserva de Recursos Renovables”, y gran parte de la opinión pública lo celebra, sin reparar que tal nombre manifiesta abiertamente que, a pesar de que se declara una reserva en el mismo también se habla de recursos. En ningún momento dice para la explotación de qué tipo de recursos se va a usar esa reserva. En esa categoría tan abstracta, puede entrar desde una corona de plumas, saberes traducidos, relatos en lengua, un río para canalizar para una hidrovía, hacer una represa, hacer interconexiones o carreteras, sacar maderables… quién sabe qué clase de equivalencias agrupa tal categoría con una definición hasta ahora ambigua.
En esta COP30 se impuso un set léxico impulsado por ONG’s que resuena en el discurso integracionista de comunicados de las mismas: Integracionismo; Red de Redes Amazónicas, Panamazonía (concebida como Amazonía, Andes y Pacífico), Bioma Amazónico, Conectividad, interconexión, Cambio Climático, asumiendo la Amazonía como una sistema interconectado e interconectable, incurriendo en una suerte de cosificación, y asumiendo que habrá un desarrollo conjunto pese a las diferencias y la diversidad, como una unidad. Esos mismos términos se usan para justificar obras de infraestructura planeadas para Suramérica que se perciben en primera instancia como desarrollos locales pero que se encaminan a la integración de redes de circulación de bienes, en este caso bienes y servicios para el capital trasnacional, chino y norteamericano principalmente.
Historia del Término «Panamazonía»
El término «Panamazonía» (o «Pan-amazonía») es un concepto relativamente moderno que surgió en el siglo XX como una construcción política y geográfica para describir la región amazónica en su totalidad, trascendiendo fronteras nacionales. Aunque la Amazonía como bioma y territorio ha sido habitada por pueblos indígenas durante milenios, el prefijo «pan-» (del griego pán, «todo») evoca una visión unificada y supranacional, similar a «Pan-Europa» o «Pan-Africa». Su historia está marcada por un doble filo: por un lado, promueve la cooperación regional para la conservación; por el otro, ha sido criticado como un marco «colonialista neoliberal» que facilita la explotación extractivista al homogeneizar una región diversa y priorizar agendas globales sobre las cosmovisiones locales.
Orígenes y Primeros Usos
Raíces en el siglo XX (décadas de 1970-1980): El término aparece en contextos ambientales y políticos durante la expansión de la conciencia ecológica global. En 1978, se funda la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), un organismo internacional creado por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela para coordinar políticas sobre la cuenca amazónica. La OTCA es el primer actor en adoptar «países panamazónicos» como categoría oficial, dividiendo la región en grupos geográficos: andino-amazónicos (Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela), las Guayanas (Guyana, Surinam, Guayana Francesa) y Brasil. Este uso inicial es político: busca fomentar la integración para el «desarrollo sostenible», pero ya incorpora tensiones entre soberanía nacional y agendas transfronterizas.
Contexto histórico inmediato: Surge en respuesta a la deforestación masiva impulsada por dictaduras militares en la región (como en Brasil bajo la dictadura de 1964-1985) y la presión internacional por la conservación. Organizaciones como la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG), fundada en 1990, lo popularizan en mapas e informes para visibilizar la cuenca como un ecosistema unificado. Sin embargo, su etimología no es indígena: es una invención eurocéntrica, inspirada en modelos supranacionales como la OTAN o la UE, aplicada a un territorio que los pueblos originarios llaman por nombres locales.
Evolución y Usos Contemporáneos
Década de 2010: Auge ambiental y religioso: El término gana tracción con el Sínodo sobre la Amazonía de la Iglesia Católica (2019), convocado por el Papa Francisco, que lo usa para referirse a la región como «Panamazonía» en documentos como Querida Amazonía (2020). Aquí se enfatiza la unión de pueblos para el cuidado ambiental, pero críticos indígenas lo ven como una homogeneización que ignora diversidades culturales (más de 400 etnias). La Red Eclesial Panamazónica (REPAM), creada en 2014, lo adopta para advocacy (defensa), pero también ha sido acusada de diluir voces locales en agendas globales.
Contexto neoliberal y extractivista (2000s-actualidad):
En foros como la OTCA y la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA/COSIPLAN),»Panamazonía» justifica megaproyectos como hidrovías y carreteras, enmarcados en «desarrollo integrado». Organizaciones indígenas como la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) lo rechazan como «colonialista», argumentando que unifica la región para facilitar la explotación (minería, soja, petróleo) bajo el pretexto de «conectividad» y «sostenibilidad». En 2021, el Centro de Pensamiento Amazonias (CEPAM) lo critica explícitamente por su «visión simplificadora», prefiriendo «Amazonías» en plural para honrar la diversidad étnica, y ecológica
Este es el caso de la Iniciativa para la Integración Regional de Suramérica (IIRSA) ahora llamado Cosiplan que busca integrar proyectos de desarrollo locales, que en apariencia traen progreso, como es el caso del Puerto Chancay en Perú, la carretera San Francisco Mocoa, la canalización del río Putumayo (parte del Corredor Bioceánico Tumaco Belem do Pará) la carretera marginal de la selva o ruta 65 que bordea el piedemonte caqueteño y caucano para comunicarse con el Putumayo (carretera en la cual actualmente se construye un puente sobre el Río Caquetá en la frontera entre Putumayo y Cauca), la Concesión Neiva-Mocoa Santana o Ruta 45, para articularlos a varios “Ejes de Integración y Desarrollo”, en el caso específico de Colombia al Eje 1. Andino y al eje 9. Amazónico (Florez, 2011). En todo el proceso de implementación de dicha iniciativa también se usan terminologías de tinte integracionista totalmente extractivista como la Red de Hidrovías Amazónicas, Sistemas de Comunicaciones y Conectividad (de cuyo cableado de fibra óptica por el Putumayo hacía alarde el Presidente Petro en una visita al Departamento del Amazonas) Interconexión Eléctrica, que lógicamente se inclinan hacia el beneficio del mercado global, y la homogenización de la población. La terminología de sistemas jerárquicos estandarizados con categorías superordenadas y otras subsumidas, tal como se organiza la taxonomía lineana moderna, implica la Imposición de una visión de mundo por parte de ecólogos del paisaje, o científicos de corte idealista de ONG’s ambientalistas, con una terminología externa a la codificación y configuración propia de entidades y sus relaciones, u ontologías. En este sentido queda abierta la pregunta a las comunidades afectadas por esta imposición de este tipo de integracionismo, de si prefieren un aislamiento con dignidad o un Integracionismo dependiente o colonial.
La homogenización de poblaciones afectadas por el proyecto IIRSA es evidente en uno de sus documentos cuando declara que (Grupo Semillas, 2007): “Los ecosistemas del área de influencia, en su mayoría de bosques tropicales, propician una identidad común para todos los pueblos amazónicos que no puede dejarse de lado cuando se busca el desarrollo. Por tanto, los intereses económicos se encaminan hacia la valoración del medio natural, los servicios ambientales que provee a escala planetaria y la utilización sostenible de los recursos naturales, a través del conocimiento de los pueblos originarios y de la ciencia”.
Toda esta articulación, revela el intento de enmascarar la patente entrega de los recursos naturales con un discurso integracionista. También revela que presidentes de Izquierdas y derechas demuestran la premisa marxiana que estipula que las ideas y superestructuras son sustentadas sobre una realidad material que les antecede. La entrega al capital trasnacional necesita de la complicidad de ideologías y mártires integracionistas, pues esas ideas sustentan la explotación de recursos, so pretexto de una transición energética en nombre de la ciencia, que necesita interconexión e integración, no precisamente para desarrollar localmente a diversas poblaciones implicadas sino a beneficiar ciertos centros de poder económico trasnacional.
Esa falsa consciencia ambientalista hacia donde nos guían los líderes de opinión en que se han convertido nuestros dirigentes políticos, enceguece nuestro raciocinio al celebrar supuestas victorias ambientales, que sencillamente son una apertura económica neoliberal a través de dos polos de desarrollo, Brasil y China, que proyectan desarrollar sus infraestructuras para circular productos bienes y servicios entre el Atlántico y el Pacífico sin necesidad de usar el Canal de Panamá u otro canal interoceánico. Los nuevos ejes de Integración y Desarrollo de IIRSA y sus corredores bioceánicos (eufemismo para canales interoceánicos), superan en eficiencia y ahorro de capital a los antiguos caminos interoceánicos de circulación de bienes para el capital trasnacional, pasos de gigante hacia el Totalitarismo Global del Neoliberalismo con apariencia de integración latinoamericana.
Bibliografía
Florez, M. (2011). La IIRSA (Iniciativa de Infraestructura Regional de Sur América). Revista Semillas. Obtenido de https://semillas.org.co/es/la-iirsa-iniciativa-de-infraestructura-regional-de-sur-amrica#_ftn1
Grupo Semillas. (2007). La IIRSA una propuesta integradora [Informe]. https://semillas.org.co/apc-aa-files/5d99b14191c59782eab3da99d8f95126/cartilla-iirsa-1_opt.pdf. Obtenido de La IIRSA una propuesta integradora [Informe].
COICA (2025). “Alerta roja: la hidrovía Putumayo y la pérdida de territorio ancestral”.
RAISG (2025). “Mapas de conflicto: territorios indígenas y áreas protegidas en riesgo por la hidrovía Putumayo”.
Centro de Pensamiento Amazonias – CEPAM (2021). “¿Panamazonía o Amazonías? Crítica al concepto homogeneizador desde los pueblos originarios”.


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