
Víctor Solano Franco
Comunicador social y periodista
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Especial para El Quinto
Hay revoluciones tecnológicas que cambian industrias y otras que cambian países. La transformación digital pertenece a las dos categorías. Por eso resulta pertinente que desde la Vicepresidencia de Transformación Digital de la ANDI, liderada por Santiago Pinzón Galán, se haya presentado hace unos meses Colombia: País Digital Vol. IV, 2026-2030, una propuesta que busca llevar la conversación desde el diagnóstico hacia una hoja de ruta concreta para el próximo cuatrienio.
La propuesta plantea seis ejes: conectividad digital; talento digital; Gobierno Digital y GovTech; ciberseguridad; economía digital y transformación productiva; e inteligencia artificial. En conjunto, identifica 67 acciones, de las cuales 42 son consideradas de alta prioridad, seis pueden convertirse en victorias tempranas y 35 tendrían bajo impacto fiscal.
Lo interesante es precisamente esa intención de aterrizar la discusión. Colombia ya ha tenido estrategias digitales y documentos de política pública. La Estrategia Nacional Digital 2023-2026, por ejemplo, estableció ocho ejes y 95 acciones. El desafío ahora no es producir otra colección de buenas intenciones, sino conseguir continuidad, coordinación y ejecución.
El primer reto sigue siendo la conectividad. No basta con que Colombia tenga más personas conectadas: necesitamos que las regiones puedan conectarse con calidad, que existan condiciones para desplegar infraestructura y que el acceso digital no dependa del lugar donde nació una persona. La conectividad es hoy una infraestructura tan importante para la competitividad como lo fueron en otro momento las carreteras, los puertos o la energía.
Pero conectar personas sin preparar personas sería apenas tender cables. De ahí la importancia del talento digital. La propuesta plantea formación pertinente para la nueva economía, actualización curricular y hasta un sandbox nacional de Innovación para el Trabajo y la Educación, con mayor flexibilidad para responder a las nuevas necesidades. También identifica formación en inteligencia artificial, nube, centros de datos y ciberseguridad.
El tercer eje toca una deuda histórica: construir un Estado digital, inteligente, ágil y predictivo. Identidad digital, interoperabilidad, carpeta ciudadana y firma electrónica pueden parecer asuntos técnicos, pero detrás de ellos hay algo muy sencillo: que el ciudadano no tenga que convertirse en mensajero del Estado llevando de una oficina a otra información que las propias entidades ya poseen… ¿Se acuerdan de la famosa fotocopia de la cédula ampliada al 150 %?
Y si digitalizamos el país, tenemos que protegerlo. La ciberseguridad deja de ser un asunto exclusivo de especialistas para convertirse en parte de la seguridad nacional, empresarial y ciudadana. La propuesta incluye una red nacional de capacidades, articulación institucional y preparación para la criptografía poscuántica.
El quinto eje es especialmente importante para una economía que necesita crecer: utilizar la digitalización para transformar la productividad, atraer inversión, desarrollar servicios basados en conocimiento y generar empleo. Colombia incluso puede aspirar a convertirse en un hub regional de centros de datos, aprovechando, entre otras ventajas señaladas por la propuesta, sus conexiones internacionales y su matriz eléctrica.
Y está la inteligencia artificial, quizá el acelerador más potente de todos. No se trata únicamente de aprender a usar ChatGPT o cualquier otro modelo. Se trata de incorporar IA en empresas, educación, salud, Estado, agricultura, justicia y servicios, al tiempo que se construyen reglas para administrar sus riesgos.
Hay una frase que resume el desafío: la transformación digital no es un asunto tecnológico; la tecnología es una herramienta y no un fin. Esa ha sido también la perspectiva declarada por la ANDI.
Por eso Colombia: País Digital puede ser leído como una invitación a algo más profundo que digitalizar trámites o comprar computadores. Es una propuesta para discutir qué país queremos construir con ayuda de la tecnología.
Colombia no necesita prepararse para una tecnología específica como ya lo hemos señalado en otras columnas, sino que requiere preparar a los colombianos para cualquier tecnología que venga.
Ahí probablemente estará la verdadera y genuina transformación digital.


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