
Patricia Bonilla Thorschmidt
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Usted lo dijo:
el escritor no está al servicio de la historia,
sino de quienes la padecen.
Hoy la historia vuelve a avanzar
con botas, misiles y discursos pulidos.
Vuelve a llamarse orden al saqueo
y libertad al fuego.
Nos dicen que es inevitable.
Que es estratégico.
Que es necesario.
Pero usted nos enseñó
que la estupidez no se agota,
que insiste,
y que cuando se organiza
se vuelve peste.
Por eso escribo.
No para explicar la guerra,
sino para condenarla.
No por ideología,
sino por vida.
Porque otra vez los mapas se dibujan
lejos del cuerpo que sangra.
Porque América Latina vuelve a ser nombrada
como tablero.
Porque Colombia corre el riesgo
de cargar guerras que no eligió.
El escritor no puede callar
sin traicionarse.
No puede ser neutral
cuando la violencia se normaliza.
Usted lo sabía:
nombrar con claridad
no detiene la peste,
pero impide que se la confunda con destino.
Aquí seguimos, Maestro.
No más lúcidos que antes.
Solo más cansados.
Y aun así, responsables.
Porque cuando la guerra se vuelve costumbre,
callar
es empezar a obedecer.
PBT – 03/01/2026
“La llave de los campos”, de René Magritte, ya está instalada en el
@KMSKA de Amberes, donde despedirá el año en el marco de la exposición “Magritte. La ligne de vie”


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