
César Torres Cárdenas
Investigador, consultor, Quintuber y director de El Quinto
•
No sé de dónde salió la manía de cantar el voto. La tienen quienes se consideran a sí mismos orientadores de opinión pública, no importa el cargo o puesto de trabajo que ocupen. Tal vez buscan influir en la decisión de quienes los leen, ven o escuchan.
Casi nunca muestran las razones programáticas que los llevan a tomar la decisión de apoyar a X o Y candidatura. Solo muestran el afecto o el aborrecimiento que sienten por las personas que compiten por la presidencia de la república. Están convencidos de que pueden crear una emoción que lleve a otras personas a votar por la misma candidatura de sus preferencias.
Confían en que, como dijo el doctor en psicología política Drew Westen, “(…) las elecciones se juegan en el mercado de las emociones y no en el mercado de las razones”.
Pero, no solo quienes se autoperciben orientadores de opinión o influenciadores intentan crear emociones en favor de la candidatura de sus afectos. También lo hacen las propias campañas y sus respectivos candidatos o candidatas: contratan gente experta en estrategia, mercadeo electoral o, incluso, en neurociencia, para que promuevan lo que podríamos llamar flujos de emociones positivas para su contratante y negativa para sus adversarios.
El proceso electoral se puede convertir, así, en un combate emocional en el que todo vale para despertar pasiones: amenazas o intimidaciones más o menos explícitas, burlas y desprecios por la apariencia física, acusaciones sin fundamento, chismes acerca de la vida personal o profesional, rumores acerca de amistades no santas, gritos, murmullos, mucho X e Instagram y poco, muy poco, debate programático.
En esas condiciones, las y los electores, saldríamos a votar como burros de los que usan para cargar las mercancías: sin saber para dónde vamos, ni por qué, ni para qué… solo obedeciendo a la presión sicológica y la voz del amo.
Para evitar una burrada, las y los candidatos que van punteando en las encuestas podrían responder estas preguntas. Sería bueno que usted, votante, también las respondiera.
Para Abelardo de la Espriella y sus votantes:
- ¿Abelardo de La Espriella es pariente o ha tenido relaciones comerciales o políticas con el excongresista Antonio del Cristo Guerra De La Espriella quien fue condenado por la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia por los delitos de concierto para delinquir agravado, tráfico de influencias y enriquecimiento ilícito?
- ¿El mismo candidato tiene relaciones parentales, comerciales o políticas con Miguel de La Espriella, político cordobés que aceptó haber hecho parte de un grupo de políticos vinculados con los paramilitares?
- ¿Si el candidato ha tenido o tiene esas relaciones, se ha beneficiado política, económica o militarmente de ellas?
Para el candidato Iván Cepeda y sus votantes.
- ¿Tiene y puede compartir, primero, un plan, programa o proyecto de paz y seguridad ciudadana concreto, evaluable y medible y, segundo, un proyecto de desarrollo y cuidado de la malla vial nacional, garantizando que, con ellos, mejorarán las condiciones de vida de la gente y se eliminarán esos dos focos de corrupción, enriquecimiento ilícito y violencia?
- ¿Quiénes hoy dirigen esos dos planes o programas, seguirán dirigiéndolos en un eventual gobierno suyo?
- ¿Cómo logrará que los tres poderes públicos funcionen de manera autónoma, pero armónica y coordinada y que el empresariado goce de plenas garantías y seguridad jurídica?
Para la candidata Paloma Valencia y sus votantes:
- Siendo que ha declarado que es hija política de Álvaro Uribe Vélez y que lo consultará a diario para tomar sus decisiones, ¿Cómo puede garantizar que, en una eventual presidencia suya, gozará de plena autonomía e independencia frente a los grupos de presión de los que el señor expresidente hace parte?
- ¿Respetará y seguirá implementando las medidas que tomó el gobierno Petro en favor de las y los trabajadores y, en particular, las que favorecieron al personal de Fuerzas Armadas, los aprendices del SENA, las y los médicos internos y el profesorado?
- ¿Tomará alguna medida acerca de sus compañeros de partido y bancada congresional que hoy están privados de la libertad?
Y no, no nos dejemos tratar como animales de carga: somos humanos, ciudadanas y ciudadanos con todos los derechos plenamente vigentes. Somos votantes, gente que ejerce su derecho al voto. Piénselo y vote a conciencia.


Deja una respuesta