
Camilo Segovia-Cuellar
Docente e investigador
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Movimiento clave: La Canalización del Río Putumayo
En los proyectos de desarrollo siempre hay una apariencia de prosperidad local para poblaciones que siempre han estado al margen del “progreso”, y han sido segregadas por estados incapaces de ejercer soberanía en los territorios más apartados. Los bienes y servicios ofrecidos son insuficientes y a la hora de llegar proyectos de la mano de la intervención privada, son percibidos con la mayor esperanza. Muchos proyectos con apariencia de desarrollo local como el puente sobre el Río Caquetá parte de la vía 65 llamada “Marginal de la Selva” que afianzará la conectividad entre el Caquetá y el Putumayo, parte del Eje de integración y desarrollo del IIRSA (Iniciativa para la Integración Regional de Suramérica) tiene la apariencia de ayudar a las poblaciones para la comunicación y el comercio de sus productos. Son pequeñas obras que se articulan a los mencionados ejes de “integración”, diseñadas para el estratégico flujo de recursos y mercancías que benefician el capital trasnacional. Pero las obras principales de dichos ejes no tienen ninguna apariencia de desarrollo local; más bien son evidencias patentes de que tales ejes de desarrollo, son para la extracción de recursos y su flujo. Tal es el caso del Eje 9 de “integración y desarrollo” Tumaco-Belem do Parà y su obra neurálgica, la canalización del río Putumayo, que no demuestra en absoluto desarrollo local. Separa el afluente de sus vegas y conejeras donde el río recobra zona de influencia y fertiliza la tierra; lo separa de la caña brava y sus “lotes”, parte integral del ecosistema y de los nombres de lugar, tal y como se evidencia en el nombre que dan los ziobain “sionas” al río Putumayo, gatëya “Río de la caña brava”.
El río Putumayo está a punto de convertirse en el primer caso de deuda-trampa BRICS (Brasil Rusia India China y Sudáfrica)-BAII (Banco Asiático de Inversión en Infraestructura) dentro de la Amazonía. No es un proyecto cualquiera: es la puerta de entrada al corazón del bosque que todavía produce el 25 % del oxígeno y el 40 % del agua dulce del planeta. Y el gobierno actual, que llegó prometiendo “cero deforestación”, «cero glifosato» y “potencia mundial de la vida”, todavía guarda silencio.
El plan tal cual está sobre la mesa:
• Dragar y rectificar 1.600 km del río Putumayo (incluye canalización)
• Profundizar el calado de 6-8 m a 12-14 m (mediante el uso de dinamita)
• Construir esclusas y puertos para barcos de 30.000 toneladas
• Costo: 5.800 a 8.200 millones de dólares
• Fuentes principales: Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) + Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS
Los estudios oficiales reconocen que los peajes no cubrirán ni el 30 % de la deuda. Consecuencia previsible: cláusula secreta → concesión de 70-99 años del río y sus márgenes al acreedor (China). Eso es el efecto Hambantota, pero en las Amazonías.
El Efecto Hambantota: Explicación de los Casos de Deuda y Cesión de Activos Estratégicos
Estos ejemplos —Sri Lanka (Hambantota), Ecuador (Coca-Codo Sinclair), Pakistán (Gwadar), Laos (tren de alta velocidad) y Djibouti (Doraleh)— son casos emblemáticos de lo que se conoce como «diplomacia de la trampa de deuda» (debt-trap diplomacy) atribuida a China a través de sus préstamos para megaproyectos de infraestructura. El patrón común es: préstamos generosos de bancos chinos (como EximBank o China Development Bank) para obras ambiciosas, seguidos de incumplimiento por parte del país receptor, y finalmente cesión de control sobre activos estratégicos (puertos, represas, ferrocarriles) a empresas chinas por plazos largos (a menudo 99 años). Los resultados erosionan la soberanía y generan dependencia económica.
El caso de la hidrovía del Río Putumayo eventualmente configura un gran sistema interconectado para la explotación de recursos, cuyos mayores beneficiarios son centros de poder en el extranjero. Es así como este proyecto hace parte integral del Corredor Bioceánico Tumaco-Belém do Para, un sistema de Puertos, Trenes, carreteras, hidroeléctricas, hidrovías, telecomunicaciones, integrado a su vez al gran proyecto regional llamado Iniciativa para la integración de Suramérica (IIRSA), y éste a su vez articulado a la Inicaitiva China de la Franja y La Ruta «Belt and Road Initiative» (BRI), un sistema jerárquico de explotación de recursos y obras de infraestrucrura para beneficio chino y brasileño principalmente.
A continuación, se explicará con datos clave, cronología y consecuencias, basado en fuentes verificadas.
1. Sri Lanka: Puerto de Hambantota (99 años de cesión)
El caso más icónico. Sri Lanka pidió préstamos chinos para un puerto en el sur del país, financiado bajo la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) en 2013. El proyecto costó US$1.400 millones, pero generó solo US$2 millones anuales vs. un costo de US$1.500 millones.
Detalles y Cronología– 2008-2017: Préstamos de China EximBank (US$8.000 millones totales, 10% de deuda externa de Sri Lanka). – 2017: Incapaz de pagar, Sri Lanka cede 70% del puerto y operación por 99 años a China Merchants Port Holdings por US$1.120 millones (no un «swap de deuda”-“cambio de deuda”, sino arrendamiento). – 2022: Crisis total; FMI rescata con US$3.000 millones, pero China retiene control. Consecuencias– Pérdida de soberanía: China usa el puerto como hub logístico (base militar confirmada estratégica en el Índico). – Deuda: Solo 10% era china, pero el proyecto fallido agravó la crisis (inflación 70%, default 2022). – Actualidad (2025): Puerto rentable post-cesión, pero Sri Lanka renegocia extensión a 198 años; críticos ven «trampa» deliberada.
2. Ecuador: Represa Coca-Codo Sinclair (deuda impagable y defectos estructurales)
Ecuador financió esta represa hidroeléctrica (1.500 MW, 30% de energía nacional) con préstamos chinos durante el gobierno de Rafael Correa (2007-2017). Costó US$2.800 millones, pero grietas, erosión y sobrecostos la convirtieron en símbolo de mala gestión.
Detalles y Cronología– 2010-2016: Préstamos de China EximBank (US$3.300 millones totales para represa + otros proyectos). – 2016: Inaugurada, pero grietas y fallos (turbinas chinas defectuosas) reducen capacidad al 50%. – 2018-2025: Ecuador demanda US$580 millones por daños; acuerdo 2025 con Power China para mantenimiento (Ecuador retiene propiedad, pero paga US$1.800 millones pendientes). Consecuencias– Deuda: US$3.000 millones pendientes (parte de US$12.000 millones totales a China bajo Correa). – Impacto: Corrupción (ex-funcionarios presos por sobornos chinos); sobrecostos y fallos causan apagones; Ecuador renegocia con China, pero paga en petróleo (cuya explotación acarreó daños irreversibles en la Amazonía). – Actualidad (2025): Acuerdo de operación con Power China; FMI advierte riesgo de default (Incumplimiento de obligación de Deuda).
3. Pakistán: Puerto de Gwadar (deuda en CPEC y control chino)
Parte del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC, BRI), Gwadar es un puerto estratégico en Baluchistán, financiado por China para conectar Xinjiang con el mar Arábigo.
Detalles y Cronología– 2013-2015: Lanzamiento CPEC (US$65.000 millones totales); China invierte US$1.600 millones en Gwadar. – 2016: Puerto operativo; 90% de ingresos a China, 10% a Pakistán. – 2023-2025: Pakistán renegocia US$30.000 millones de deuda china; Gwadar maneja solo 3% del tráfico de Karachi. Consecuencias– Deuda: US$30.000 millones pendientes (alta tasa de interés en moneda extranjera); Pakistán usa reservas para pagar. – Control: China opera el puerto; tensiones locales por militarización y exclusión de Baluchistán. – Actualidad (2025): CPEC 2.0 enfocado en zonas industriales; FMI condiciona rescates a reestructuración china.
4. Laos: Tren de Alta Velocidad China-Laos (deuda que ahoga la economía)
El ferrocarril Boten-Vientiane (414 km, inaugurado 2021) es el «elefante blanco» de Laos, financiado por China para conectar Yunnan con el Sudeste Asiático.
Detalles y Cronología– 2015-2021: US$5.900 millones (70% chino, Laos 30% o US$1.600 millones). – 2021: Inaugurado; conecta Vientiane-Boten. – 2023-2025: Laos renegocia; deuda china = 55% del PIB; inflación 26%. Consecuencias– Deuda: US$10.400 millones a China (2/3 del PIB); Laos cede control de red eléctrica y seguridad china en el tren. – Impacto: Baja rentabilidad; inflación y devaluación (moneda kip -30% en 2023). – Actualidad (2025): Extensión a Bangkok; Laos en riesgo de default (cesión de pagos), FMI advierte.
5. Djibouti: Puerto de Doraleh (deuda y control estratégico)
Djibouti, en el Cuerno de África, financió su puerto Doraleh con China para ser hub logístico en el Mar Rojo, cerca de la base militar china.
Detalles y Cronología– 2006-2017: Préstamos chinos para puerto y zona franca (US$3.500 millones). – 2018: Djibouti cancela contrato con Dubai Ports, nacionaliza y da control a China Merchants. – 2022-2025: Suspensión de pagos; moratoria con EximBank, pero China retiene influencia. Consecuencias – Deuda: 80% del PIB a China; control de red eléctrica y seguridad china. – Geopolítica: Base militar china cerca de la de EE.UU.; Djibouti en riesgo de cesión total. – Actualidad (2025): Renegociación; FMI condiciona ayuda a diversificar deudas.
Estos casos ilustran cómo préstamos para infraestructura pueden llevar a dependencia. En total, China ha prestado US$1 billón vía BRI, con 8 países en riesgo de default (cesación de pagos). Siempre igual: préstamo chino/BRICS → obra con sus empresas → ingresos insuficientes → activo estratégico entregado. Aquí el activo es el río más importante de la Amazonía occidental y los territorios que lo rodean.
El Efecto Hambantota: Cuando la Integración se Convierte en Cesión de Soberanía
Sri Lanka nos advierte: el «efecto Hambantota» no es ficción, sino lección tangible de cómo préstamos para infraestructura terminan en trampas de deuda. En 2017, incapaces de pagar US$1.400 millones por el puerto de Hambantota (financiado por China bajo la Franja y la Ruta), cedieron 99 años de control a China Merchants Port Holdings por US$1.120 millones —no una confiscación, pero sí una cesión estratégica que erosionó soberanía. La deuda china era solo el 10% del total (US$8.000 millones de US$36.120 millones en 2019), pero el fracaso comercial del puerto (US$2 millones anuales vs. costo de US$1.500 millones) simbolizó la trampa: megaproyectos opacos impulsados por élites locales, agravados por corrupción y crisis globales (COVID, devaluación rupia -44%).
En 2025, Colombia pisa el mismo terreno. Adhesión al Banco de Desarrollo de los BRICS (junio) y BAII (noviembre) abre préstamos para «infraestructura verde» —hasta US$2.800 millones preliminares para 2026-2028. El proyecto IIRSA Amazónico, con su hidrovía Putumayo, parte del corredor o eje de «integración y desarrollo» Tumaco -Belém do Para(US$800 millones estimados), podría financiarse por China, similar a Puerto de Chancay. Si falla (como Hambantota: rentable solo post-cesión), ¿qué cedemos? ¿Puertos en Tumaco o concesiones fluviales por 99 años en todo el corredor?
“Panamazonía”: la palabra-trampa que hace posible la deuda-trampa
Esa palabra no la inventaron los pueblos de la selva. La inventaron en 1978 en la OTCA y la bendijo el Vaticano en el Sínodo Amazónico de 2019 para que 7,8 millones de km² y 420 pueblos quepan en un solo contrato bancario.
COICA, RAISG y los pueblos indígenas lo dicen sin rodeos: “Panamazonía” es un concepto colonial que homogeneiza para saquear. Por eso hablan de Amazonías en plural y rechazan cualquier término que convierta la selva en garantía de deuda.
Lo que realmente está en juego
• El 40 % del agua dulce superficial del planeta
• El 25 % del oxígeno que respiramos
• Los últimos refugios de delfines rosados y manatíes y miles de especies más
• Territorios de pueblos Murui-Muina, Bora, Huitoto, ziobain “siona”, Coreguaje, Macaguaje, Ocaina, Andoke, Nonuya, Muinane, pueblos en aislamiento y de otros grupos ubicados en Ecuador, Perú y Brasil
Presidente Petro: la selva espera una respuesta clara
El mismo gobierno que dice “Colombia potencia mundial de la vida” está dejando avanzar en silencio un proyecto que hipoteca esa vida por 99 años. Todavía no hay pronunciamiento oficial contundente. Todavía no hay rechazo explícito a los préstamos BAII/BRICS. Todavía no hay garantía de consulta previa vinculante de verdad con las comunidades afectadas.
Sería una contradicción, como muchas de este gobierno, que usando símbolos de resistencia como el jaguar (llamado realmente tigre en los territorios) entre otras cosas para hacer campaña, se entregue su habitad y zonas de influencias espirituales al extractivismo y la explotación por parte de imperios extranjeros y sus estrategias de un nuevo imperialismo que en apariencia no es intervencionista, gracias a nuevas estrategias y artilugios financieros junto a confusiones discursivas y terminológicas, como llamar a su patio trasero “Reserva de Recursos Renovables” o “panamazonía”. El río Putumayo no necesita ser “conectado al mundo”. Necesita seguir siendo río.
Comparte. Exige respuesta clara del gobierno Petro. Exige consulta previa vinculante. Que Colombia, Brasil, Perú y Ecuador digan NO antes de que sea tarde.
Referencias
Brautigam, D. & Hwang, J. (2023). “Eastern Promises: How China’s Debt Trap Diplomacy Works”. Johns Hopkins SAIS-CARI.
Abi-Habib, M. (2018). “How China Got Sri Lanka to Cough Up a Port”. The New York Times.
Hillman, J. & Brautigam, D. (2024). “Hambantota 2.0: China’s Latin American Infrastructure Playbook”. CSIS.
Ministerio de Transporte de Colombia (2024). “Estudio de prefactibilidad Hidrovía del Putumayo – Fase I”. Contrato 1178-2023 con CCCC.


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