
Carmen Sofía Plata Casas
Fundación Socorranos en Acción
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Nació en Pinchote el 10 de Abril de 1782 ( Vice-Parroquia del Socorro fundada por su padre en 1772 ) en el hogar formado por Pedro Santos Meneses y Petronila Plata Rodríguez, criollos descendientes de los primeros españoles que llegaron al Socorro en sus orígenes.
Su familia numerosa, su clase acomodada. Su nombre “María Antonia” fue el homenaje que su padre, cultivador de tabaco y destacado capitán comunero le hizo a José Antonio Galán, a quien consideraba “el más grande hombre que han visto estas tierras de las Indias Occidentales” y al querer perpetuar su memoria, sin saberlo, por los imponderables de la historia estaba determinando para ella el mismo destino.
Vivió su infancia y juventud en la hacienda “El Hatillo” y sus conocimientos se redujeron a algunos de aritmética, lectura y escritura, las labores propias del hogar y mucho de religión; como era común para las mujeres en aquella época en que las escuelas primarias eran muy escasas y los colegios no existían.
En sus tierras extensas, la niña que corría con sus hermanos por una geografía montañosa de arroyos y quebradas, altas peñas y desfiladeros, colinas y cascadas, cuevas y ríos invadeables, recogiendo el musgo de los riscos y flores montañeras; la jovencita arriesgada que montaba al galope con sus hermanos, cultivando las tierras fértiles, aprendiendo a disparar armas de fuego y a blandir el machete; crecía escuchando las quejas de vecinos y parientes sobre las tropelías, vejámenes y humillaciones de los guardas de renta y los abusos de los alcabaleros. Ella y sus hermanos fueron educados en un ambiente de sencillas y patriarcales costumbres, en la consciencia de su misión histórica y especialmente María Antonia, en un amor auténtico por el recuerdo de las hazañas y el legado de la persona con cuyo nombre fue bautizada.
En las acciones del Casanare y en los acontecimientos del 10 de Julio de 1810 en El Socorro, sus consanguíneos y parientes cercanos, y Pedro Santos y 5 de sus hijos, entre ellos María Antonia tuvieron una activa participación en la proclamación de la Independencia.
En 1813 el viejo comandante comunero falleció y le pidió a sus hijos que antes que la riqueza material que les dejaba en tierras, ganados y cosechas, debían anteponer a todo su fortaleza moral y si era necesario, sacrificar vida y fortuna por la causa de la libertad. Unos meses después murió Petronila y Antonia quedó a la cabeza de toda su familia.
Continuaron los combates entre los ejércitos patriotas y españoles y se completó la reconquista. Se organizaron guerrillas en numerosos puntos del país para resistir a los pacificadores. Antonia y sus hermanos armaron una con patriotas de Charalá y Coromoro y la casa de El Hatillo era el centro de coordinación de las operaciones. Su hermano Fernando dirigía la guerrilla de Charalá mientras Antonia conseguía armas, pertrechos y alimentos.
A comienzos de 1819 los cuarenta hombres que había entre las dos guerrillas llegaron a quinientos y tenían en jaque a los hombres de la 3ª División del Ejército Pacificador que comandaba el general José María Barreiro. Antonia con su espíritu altivo y solidario vendió joyas, sacrificó su caudal, reunió armas, municiones y víveres y auxilió de todos modos a los independientes. Les escribía con un fuego sagrado que los llenaba de entusiasmo y ellos seguían organizándose para caer sobre sus verdugos. En su casa, se fraguaban los planes libertarios. Ella misma, joven, bella y rica limpiaba armas, las repartía a los soldados de su causa; los animaba con su ejemplo y les infundía su cálido ardor por la insurrección granadina. Asistía a las juntas de los revolucionarios, hablaba de las medidas bélicas y con la destreza de un general exponía planes estratégicos a la pequeña fuerza insurgente.
En 1819, desde el 6 y hasta el 25 de julio, el Ejército Patriota derrotaba a un enemigo superior en las batallas de Gámeza, Tópaga, Bonza y el Pantano de Vargas. Tenía acosado al invasor quien estaba en retirada.
En febrero se había proclamado la república de Venezuela y el 25 de mayo el Libertador Simón Bolívar expuso a sus generales el plan completo de la fase final de la Campaña Libertadora. El doce de julio el coronel Lucas González Jefe militar de la Provincia del Socorro había capturado a Antonia en El Hatillo con su hermano Santiago y su sobrina Helena Santos Rosillo, preciosa niña de 15 años, con dos esclavos: Juan Nepomuceno y Juana y los guerrilleros charaleños Pascual del Espíritu Santo Becerra e Isidro Bravo.
Les siguieron Consejo de Guerra y se les hizo un juicio sumarial, en el cual Antonia se mostró enérgica, decidida y valerosa, no negó los cargos y rechazó los sobornos que se le hacían, el fallo contra ella y sus compañeros fue confirmado con premura por el Virrey Sámano. Se les condenó a muerte el 25 de julio, día en que se salvó la patria en el Pantano de Vargas. Se les fusiló el 28, diez días antes de la Batalla de Boyacá, que sin las acciones de las guerrillas de Coromoro y Charalá que retrasaron el avance de las tropas de Barreiro, los patriotas no hubieran tenido la ventaja que les permitió ganarlas.
“Antonia Santos enfrentó la muerte con dignidad. Con humildad cristiana, pero sin abatimiento y con frente serena marchó al patíbulo entre filas de soldados, al llegar al banquillo entregó a su hermano Santiago las alhajas de oro con que iba ataviada y su testamento, dándole sus últimos adioses e instrucciones para su entierro; y dirigiéndose al oficial que mandaba la escolta le suplicó que aceptase el anillo que llevaba puesto, y quitándoselo se lo entregó rogándole que dispusiera que se le apuntara solo al pecho, a fin de no padecer tanto. Enseguida se sentó sacó un pañuelo y con la serenidad del que sabe lo que va a hacer se arregla el vestido y con el pañuelo ciñe el traje alrededor de los pies contra el palo del banquillo encargando a uno de sus sirvientes que, si al morir se descubre algo de su cuerpo lo cubra al momento. Un sargento la ata, la venda, se da un redoble, la escolta hace fuego…”.
Crónicas de la época hicieron la descripción de Antonia Santos como de “cuerpo alto y esbelto, tez blanca de tinte sonrosado, faz ovalada en la que brillaban unos ojos negros sombreados por largas y crespas pestañas, cejas negras bien delineadas, nariz aguileña, boca graciosa de labios gruesos que al sonreír dejaban ver dos hileras de dientes blancos e iguales que aumentaban sus atractivos, todo esto enmarcado por una ondeada y negra cabellera que realzaba el conjunto de su fisonomía “.
Helena Santos Rosillo, hija de Joaquín Santos Plata y sobrina de Antonia, quedó retenida por las autoridades españolas en Charalá. El ocho de agosto, al conocerse la derrota definitiva de las tropas realistas, Lucas González dio orden de abandonar a toda prisa la región y ponerse a salvo. Los soldados que custodiaban a Helena le preguntaron a su jefe que hacían con ella. “Hagan lo que quieran con esa insurgente apestosa”, les respondió el coronel. Cuatro o cinco hombres se apoderaron de Helena, la desnudaron, no respetaron su pudor después de muerta, la degollaron y después tiraron el cadáver a un lodazal con los puercos.
La heroína siguió ganando batallas después de su muerte, pues los guerrilleros campesinos cumplida su ejecución y la de sus compañeros, juraron vengar la muerte de una mujer de su tierra que había simbolizado todos los anhelos de su propia redención. El levantamiento armado de todos los pueblos circunvecinos que impidió el auxilio a Barreiro y generó la resistencia en la batalla del Pienta a costa de la sangre derramada por más de 300 patriotas, es considerado El Momento Estelar en la Campaña de Boyacá y generó para Charalá el calificativo de Numancia Granadina.
En Antonia Santos Plata culmina esa lista maravillosa de las mujeres de todas las clases y estamentos sociales que en la comarca socorrana entregaron sus vidas y padecieron y fervorosamente lucharon superando las debilidades de su sexo, en favor de la justicia y de la independencia.
BIBLIOGRAFÍA
PRÓCERES SANTANDEREANOS DE LA INDEPENDENCIA
Bertha Camacho de Gómez – Centro de Historia de Santander
Imprenta del Departamento – 1930
LA ANTIGUA PROVINCIA DEL SOCORRO Y LA INDEPENDENCIA
Horacio Rodríguez Plata
Publicaciones Editoriales Bogotá
Bogotá D.E. – 1963
ANTONIA SANTOS PLATA
Genealogía y Biografía
Horacio Rodríguez Plata
Editorial Kelly
Bogotá D.E. – 1969
TEMAS HISTORÍCOS –Vol. #6
Horacio Rodríguez Plata
Ediciones Fondo Cultural Cafetero- 1978
Editorial Bedout S.A. – Medellín
MUJERES LIBERTADORAS:
LAS POLICARPAS DE LA INDEPENDENCIA
Enrique Santos Molano
Editorial Planeta Colombiana S.A. 2010
ANTONIA SANTOS
CAMINO HACIA LA GLORIA
Gustavo Galvis Arenas
Editorial El Libro Total Ltda.


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