
Francisco Cepeda López
Profesor y músico
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En estos tiempos, un servicio de comunicación digital (la verdad, varios) hicieron volcar nuestras preferencias hacia las sagas y las series de historias en video. Aquí voy con otro capítulo de una serie a la cual aspiro, iniciada -tal vez- en el primer artículo que puso en circulación el sitio https://elquinto.com.co en el cual hice referencia a “lo caribe” y “la identidad”. Lo destaco en comillas porque son las key words de esta reflexión.
Lo que interesa ahora es mostrar que aún queda mucho de la población ab-origen en persona, en costumbres y aún más en la lengua, y que los migrantes que sucedieron a los españoles (ingleses, portugueses, algunos franceses) aportaron su contribución a la construcción de esta nuestra Abya Yala (tierra en florecimiento).
América (el continente), salvo Canadá, podría indefinirse como lo dicho para el Caribe y los caribeños. En efecto, el territorio insular del Caribe fue donde tocaron las carabelas de Colón, trayendo consigo muchas expectativas y no pocas consignas; eso aun es materia de discusión.
Las Antillas Mayores se expresan en español y se gozan en Caribe y las demás lenguas se disfrutan también en ese ambiente y se presenta un cierto cosmopolitismo de expresiones que no solo se juntan sino que se mezclan y combinan, cada cual en su singularidad: Jamaica, Cuba, La Española, Puerto Rico, Santa Lucía, Granada, San Vicente y las Granadinas, Martinica, Guadalupe, Antigua y Barbuda, Dominica y Trinidad y Tobago, así como el archipiélago de Las Lucayas, a los cuales, completando el marco, se agregan Mexico, Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia y Venezuela. Grande y variado, ¿verdad?
De Maracaibo salieron dos palomitas volando y a la Guaira volverán, pero a Maracaibo, ¿cuándo? (Amalia Rosa, canción venezolana compuesta por Celestino Carrasco)
Tal como las palomitas de Carrasco los karib (caribe) o kalinango fueron una etnia amerindia guerrera y experta navegante que migró de la Sudamérica amazónica a las Antillas Menores hace unos ocho siglos. Se caracterizaron por su estructura social organizada en cacicazgos, su resistencia a la colonización europea y la práctica de la exogamia. Igual han narrado sus aventuras los pobladores originarios de todo América.
Desde la canción Anacaona de Tite Curet hasta la música tradicional de Chile, Argentina y Paraguay destaca su gran riqueza folklórica, basada en ritmos andinos, guitarreros y de arpa. Chile se distingue por la cueca y tonadas (Violeta Parra), Argentina por el tango y folklore (zambas/chacareras), y Paraguay por la polca paraguaya y guarania, utilizando guitarras y arpas. Así como Perú, Bolivia y Ecuador, Brasil es un resumen de mucho y de todo y merece comentario aparte.
Colombia, además de su enorme rasgo caribe, se expresa en una diversidad apreciable de orígenes y manifestaciones culturales: Antioquia y Gran Caldas, emberas y katio; Cundinamarca y Boyacá, muiscas y panches; Tolima y Huila, nasa-paez, pijao, yanacona, panche y guambiano; Cauca y Valle, misak, eperara sapidara, totoró, kokonuco e inga; Santanderes, guanes y yarigui; Meta, Casanare y Guaviare, los guahibo, piapoco, sáliba, nukak, jiw y amorúa.
Las cuencas del Orinoco y el Amazonas y sus tributarios muestran una enorme diversidad: curripaco, sáliba y nukak makú (Orinoquía), ticuna, uitoto, bora, yagua, yukuna y makuna (Amazonia). Estos y todos con formas de vida diferentes que se mantienen en unas comunidades y otras se han adaptado con el avance de “la civilización” (catequización, digo yo), según hayan sido permeables o no a la expansión occidental.
La música y las danzas de estos grupos étnicos, muchos de ellos verdaderas naciones, habrán de ser revisados y compartidos en otro escrito. Por lo pronto diremos que lo que hizo Europa en su expansión imperial y ha continuado los Estados Unidos es objeto de revisión crítica por no pocos académicos “propios” y opinadores de toda índole, entre los cuales me incluyo. La discusión es tan larga como ancha.
Solo me queda “rematar” esta disquisición con algo que puse en “carelibro” (facebook) hace unas semanas:
La homogeneidad de comportamiento impuesta por los poderes imperiales aplasta hasta dejar a las poblaciones sin rostro. Gobernanza –entonces- es obedienza, es sumisión, es alienación. ¿Recuerdan 1984 de Orwell? Será una Des-mocracia en la que el Kratos es el Big Brother. Apartarse es castigado con la reeducación.
A Colombia está pasándole con un parlamento puesto de rodillas ante el amo mediante el uso de las “mayorías” para aplicar silenciamiento a la voz del pueblo apoyados, además, con la “autoridad del alto poder judicial. Su argumento es el uso marrullero de los “pesos y contrapesos” muy aprendidos de la extraña democracia estadinense buscando “ningunear” al ejecutivo
El pulso es intenso. Se trata de la puja entre la mayoría de los congresistas, que bloquea todos los proyectos de Ley que presenta el poder ejecutivo, y la iniciativa que éste toma al convocar una consulta popular en torno de reformas a la legislación laboral y la salud que esas mayorías congresionales no quisieron siquiera escuchar. Lo que intentan el presidente y su equipo de trabajo es que el pueblo decida, por mayoría, si se hacen o no tales reformas. Impulsar la Constituyente para ¡permitir a la Constitución ser lo que se construyó!”
Hasta nuestros Andes son Caribe, somos mestizos de muchas mezclas y amplia variedad; ¿jugamos a completar esa República inconclusa que sintetice todo esa intrincada urdimbre de gentes e ideas?; ¿miramos el mundo desde el occidente del Occidente y, en vez de “nortearnos”, nos “sureamos”?
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