

¡Gracias, guerra, por no verme a la cara!

El silencio no es complicidad. Es, muchas veces, una forma de sobrevivir.

El medio no miente: simplemente administra qué versión de su propia podredumbre puede soportar su narcisismo.

La economía no es una maquinaria automática: es una decisión sobre el tipo de sociedad que queremos construir.

Una democracia puede tolerar muchas fallas. Lo que no puede sostener es un sistema informativo deslegitimado.

Colombia es, en gran medida, un país de odios heredados.

El partido ganador es apenas la minoría más grande: gobernar será negociar.

Camilo no es una estampita para estetizar camisetas. Es una pregunta política que sigue sin respuesta.

A esta izquierda le caería bien asumir que puede perder.