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Lo que en el norte se disfraza de estabilidad institucional, cada vez más se parece a una democracia secuestrada por la figura de un hombre

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No: Uribe no fue condenado por delitos menores. Fue condenado por intentar engañar a la justicia para encubrir delitos de la máxima gravedad.

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La justicia no se arrodilla ante el poder. No ve nombres, ni cargos, ni estaturas. Su mirada está enfocada exclusivamente en la verdad jurídica.

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Más que un juicio, es una encrucijada nacional: si se mantiene la independencia judicial, las instituciones resisten; si no, el poder seguirá blindado por encima de la verdad.

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Una paz con el ELN transcurre por este proceso que tiene una secuencialidad: bilateralidad, participación amplia de la sociedad colombiana para acordar transformaciones, y hacer realidad esas transformaciones con la participación del ELN.

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En este país, si nadie mira, el delito no existe. Y si alguien lo denuncia, es acusado de alterar el experimento.

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Cada día Fajardo se parece más al Petro candidato que tanto critica… ¿veremos también a un Fajardo presidente justificando sus alianzas con malabarismos éticos?

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En Colombia, cualquier llamado a la norma es percibido como un acto de injusticia. Aquí se cree que gana quien tenga más barra, la que haga más bulla. Pero el marcador sigue igual: ni con ayuda del VAR aceptamos las decisiones.