
Octavio Gómez
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Prosapia y oscuridad
La familia del nuevo precandidato del partido Centro democrático, Miguel Uribe Londoño, tiene toda la prosapia que la corta historia de Antioquia le puede dar a alguien.
Es más: no me equivoco si digo que ese señor Uribe Londoño es de mejor familia que Álvaro Uribe.
Hijo, nieto y biznieto de industriales vinculados con la desaparecida Coltejer, la que llegó a ser una de las textileras más grandes de América Latina.
El papá de Miguel Uribe, Rodrigo Uribe Echavarría, presidente de la textilera durante los años más gloriosos, fue el que mandó a demoler el vetusto teatro Junín para levantar en su lugar el Edificio Coltejer, mismo que inauguró con el entonces presidente Pastrana.
Pero esa familia también tiene sombras y grandes. Dos hermanos de Miguel Uribe estuvieron en asuntos «malucos», el uno en sociedades con Pablo Escobar y, el otro se autosecuestró para que la familia le diera la bicoca de seis millones de dólares.
El muchacho, entonces era un joven, estaba alcanzado de plata.
Un sobrino de Uribe Londoño fue condenado como asesino en serie -confesó 17 homicidios-y fue asesinado en la cárcel.
El propio Uribe Londoño, ahora ungido por el Conde Nao, estuvo involucrado en el desfalco al Banco del Estado en 2002 -pero los cómplices lo «sacaron» de la vuelta-.
Fue esposo de Diana Turbay, como se ha dicho hasta el cansancio, asesinada por Pablo Escobar y/o el Estado.
Aunque Uribe Londoño ha explotado la tragedia de esa muerte, cuando la señora murió ya no eran mujer y marido; el hombre ya estaba viviendo con una señora de nombre Delia Jaramillo, una de las Madonnas de las relaciones públicas en Bogotá.
La ruana de lana de Petro, otro delito
Al presidente Petro le dio por usar una ruana con «apliques» de colores, hecha de lana esquilada y cardada en la fría Boyacá.
A muchos de sus seguidores les parece que esa ruana es lo último en guarachas, por lo de los animalitos de colores bordados que le pusieron.
La verdad, yo me quedo con mi vieja ruana papera, pesada, gruesa, que le heredé a mi papá.
Como casi todos los campesinos o hijos de campesinos sabemos, no todas las ruanas son iguales. O eran iguales. Bueno, la de Petro es nueva, tiene «apliques» y muchos admiradores.
¿Problema? Ninguno.
Ah, pero circula un video sacado del noticiero de Blu Radio donde una joya de la imbecilidad nacional que se firma como Paola Ochoa, dice que la ruana de Petro es mala y, por tanto, Petro es malo.
Sí, porque esquilar (motilar) las ovejas, es malo porque les causa heridas y a veces la muerte. Que así lo dice Peta, la ong gringa que defiende los animales.
Que eso es el colmo de un tipo como Petro que se dice defensor del medio ambiente y usa una ruana cuya lana les causó heridas a las ovejas.
A la señora Ochoa no le valió que le dijeran que a las ovejas hay que esquilarlas porque si no se llenan de parásitos y de enfermedades y que eso hay que hacerlo una vez al año…
Petro es un enemigo de las ovejas, sentenció esa lumbrera que llegó a dirigir la revista de economía más «influyente» de este chochal.
De mi parte, con estas noches tan frías, seguiré usando mi vieja ruana papera, de lana cardada en algún municipio boyacense que le heredé a mi padre, el mismo que me enseñó a comer chicharrón, tamal y posta sin que eso me vuelva enemigo de los animales.
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