
María Esperanza Rodríguez
Licenciada en filosofía e idiomas
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La familia Galvis originaria de Coromoro y Curití, ha tenido una profunda influencia en nuestro departamento no solo en el periodismo sino en la política y diplomacia nacional, el desarrollo empresarial, la infraestructura regional, la academia y la salud.
Alejandro Galvis Galvis (Curití 1891-1981, fundador del diario Vanguardia Liberal en 1919) fue una figura central del liberalismo en Colombia. Abogado, gobernador de Santander, ministro de Estado y de Guerra y embajador en países como México, Venezuela y España. Participó en la creación de la Universidad Industrial de Santander (UIS) en 1948 y en el impulso inicial de convertir a Barrancabermeja en municipio.
Sus hijos continuaron el aporte familiar a Santander y al país:
Alejandro Galvis Ramírez, quien solo pudo estudiar en el Colegio Santander porque el confesionalismo conservador dominaba a Bucaramanga y no era admitido en ninguna institución educativa. Tomó la dirección de “Vanguardia Liberal”, fundó la promotora de inversiones Promisión S.A., uniendo a los empresarios santandereanos para crear y fortalecer empresas como la Corporación Financiera de Santander, Terpel Bucaramanga, TV Cable y la Zona Franca Santander. Participó en la creación de la Fundación Prosantander (1986), grupo cívico creado para gestionar y presionar al gobierno nacional para lograr su apoyo en los proyectos de infraestructura como la represa de Hidro Sogamoso.
Su hermana, Silvia Galvis, creó la Unidad Investigativa en Vanguardia Liberal y trabajó junto con Alberto Donadío, su esposo, en la de “El espectador” y en “Cambio 16”. Impulsaron la creación de la facultad de periodismo en la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB). Como periodista y escritora, luchó contra los atropellos de la ideología patriarcal, Promovió la reivindicación feminista, la investigación histórica sobre la influencia dominante de la iglesia católica, la división de clases y las tensiones sociales heredadas de las guerras civiles de principios del siglo XX continuadas en la violencia partidista, el sectarismo político, la guerra contra el Perú, los avances técnicos, la vida de María Cano, entre otros.
En el ámbito de la salud y la ciencia, el otro hermano, Virgilio Galvis ha liderado la fundación y desarrollo de facultades de medicina y centros oftalmológicos de referencia nacional e internacional en la región. Creó la Fundación Oftalmológica de Santander (FOS) en 1976 y, junto al empresario Carlos Ardila Lülle, consolidó la FOSCAL, convirtiendo a Bucaramanga y su área metropolitana en un referente de alta complejidad en salud. , Fundó el Centro Oftalmológico Virgilio Galvis, reconocido por su constante investigación científica en salud visual y estudios epidemiológicos de la miopía en Colombia y la zona franca de la salud (Fosunab / FOSCAL Internacional), atrayendo inversión tecnológica de punta al departamento, pionera en América Latina.
La otra hermana, Hortensia Galvis Ramírez, pianista, escritora, una de las primeras ambientalistas en el departamento se interesó por la espiritualidad y su armonía con la naturaleza de otras culturas, nuestras (“Somos Bari” sobre los motilones) y foráneas (tradiciones sufís, del Tíbet, de la India).
La familia Galvis en Curití entroncó con la familia Santos (de la heroína Antonia Santos), de Coromoro y Pinchote, ambas liberales y masonas. (el hermano de Antonia Santos, José María Santos Plata casó con la curiteña Facunda Galvis Galvis). Dejaron un legado curioso e histórico allí: El cementerio laico. Sitio creado a finales del siglo XIX y principios del XX para sepultar a personas a quienes la Iglesia católica negaba el derecho a la tierra sagrada, como masones, no católicos, suicidas y librepensadores.
En esa época, la Constitución y las leyes de Colombia daban gran poder al clero católico sobre la vida civil y los rituales fúnebres. Las personas que se quitaban la vida, pertenecían a la masonería o profesaban ideas contrarias a la Iglesia eran consideradas «indignas» y sus restos mortales no podían estar en el cementerio católico tradicional.
Aunque era un lugar mal visto por la sociedad ultracatólica de entonces, muchos de los que terminaron allí lo pidieron en vida por convicción propia. Hoy en día, este espacio es valorado como patrimonio arquitectónico e histórico que refleja las tensiones sociales y religiosas del pasado en Colombia.
Se sabe que fueron 17 los enterrados en el cementerio laico de Curití. Personajes ilustres de los siglos XIX y XX patricios, militares y juristas como el General Pedro Soler Martínez, combatiente de la Guerra de los Mil Días; General Ramón Rueda Martínez, líder militar de la región; Apolinar Rueda, reconocido abogado local y Ricardo Martínez, destacado de lo que entonces se consideraba la alta sociedad curiteña. No hay, al parecer, registro de los demás.
El Huésped más Famoso fue Francisco Santos Galvis quien muere en 1900. Menos conocido por sus méritos que por sus descendientes, fue padre de Eduardo Santos Montejo (presidente de Colombia 1938-42, director y propietario de “EL tiempo” desde 1913), bisabuelo del presidente Juan Manuel Santos (2010-18), tío abuelo de Francisco Santos, vicepresidente de Colombia).
Don Francisco Santos Galvis, político y periodista, decidió quitarse la vida y dejó una carta de despedida:
«Considero que se acerca el fin de mi vida porque el corazón me viene dando vuelcos de carácter grave, no me entristece la proximidad de la muerte, porque hace más de diez años soy víctima de un malestar indefinido cuya primera consecuencia ha sido matarme la voluntad por completo; mi anciana y buena madre me perdonará el dolor que le causo, bien sabe ella que mis deseos eran irme después no antes. No me pongan velas ni aparatos fúnebres de ninguna especie, esto no lo suplico, sino que lo exijo. Así cuando al corazón se le presentan grandes torturas ofrécele hermosa ocasión para viajar a lo desconocido y mañana a las seis de la tarde estaré durmiendo a la sombra de mi árbol favorito».
El árbol elegido, un mirto –Myrtus communis- árbol que abunda en nuestros cementerios, de follaje compacto y muy aromático, Sus restos fueron trasladados a Bogotá en 1938 al Cementerio Central cuando su hijo Eduardo Santos asumió la presidencia de la república


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