
José Aristizábal García
investigador social, escritor, activista, autor de varios libros, entre ellos Amor y política (2015), Amor, poder, comunidad (2024) y La revolución del amor, próximo a aparecer.
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Representantes de las artes y las culturas de Santander del Norte, Santander y Boyacá se reunieron en Piedecuesta entre los días 5 y 7 de junio. En medio de músicas, tamboras, canciones, danzas, bailes de hip-hop, humorismo, perfomances de títeres a la vista, teatro, poesías, cuentos, coplas y artesanías, se realizó el Encuentro Regional de Redes Interculturales de Centro Oriente por la Vida y por la Paz.
Estas son las culturas populares que nacen de la naturaleza de estos territorios, le cantan a la belleza de sus montañas, sus mujeres y sus hombres, recogen las mejores tradiciones de sus ancestros y recrean sus luchas y sus resistencias. Expresiones artísticas que nunca mueren, reaparecen en sus fiestas y ferias y siempre renacen como unas flores silvestres en cada uno de los pueblos y veredas. Grupos y colectivos que contribuyen a sanar los tejidos rotos por las violencias y actúan como fuerzas poderosas para la transformación social, pues contribuyen a la defensa de la vida, la paz, la democracia, los derechos culturales y la justicia cultural.
Pero los gobiernos departamentales y municipales de la región no le dan a este sector el reconocimiento ni la valoración que se merece. Por el contrario, reproducen los rasgos culturales de las viejas élites y los clanes mafiosos que le sirven al mantenimiento de su poder y su dominación: la opresión sobre las mujeres, la exclusión y el menosprecio a las clases populares, el racismo, el gamonalismo, el clientelismo.
Su institucionalidad, sus secretarías de cultura departamentales y municipales, no tienen un compromiso con las culturas propias de sus territorios. Tampoco políticas públicas que las promuevan. Sus presupuestos, además de precarios, no contienen ningún apoyo ni estímulo a las expresiones artísticas locales, las cuales sobreviven en base a sus propios esfuerzos y su amor al arte, trabajando siempre con lo mínimo. Y los concejos de cultura locales y departamentales no toman decisiones, no son vinculantes y escamotean la participación de la ciudadanía en los ámbitos de la cultura.
Frente a esta situación, los líderes, activistas, gestores y colectivos culturales de la región han venido avanzando en los últimos años en su organización y su toma de conciencia para defender sus derechos. En este Encuentro, ellos y ellas se plantearon la importancia de participar en la legislación cultural para la exigibilidad y la garantía de los derechos culturales. La protección de los saberes, los oficios, las memorias los patrimonios materiales, inmateriales y bioculturales de sus pueblos y provincias y, al mismo tiempo, la obtención de un reconocimiento y una vida digna por su trabajo.
El fortalecimiento de las economías comunitarias y solidarias ligadas a las culturas populares. “Que sean los procesos culturales comunitarios y populares quienes tengan voz y voto para alimentar los debates y la construcción de las agendas”. Y “la construcción de una organización colectiva sólida, que no dependa de intermediarios ni modelos centralizados, sino que sea la expresión del poder organizado de las comunidades.”
Y para el logro de esos propósitos se creó la Red Intercultural Regional de Centro Oriente y se eligió una coordinación y un equipo técnico.
En el contexto de la transición democrática que está experimentando Colombia, este evento contó con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y su Dirección de Fomento Regional. Pero se declaró con toda claridad su autonomía, la cual tiene su garantía en que todos esos grupos y redes locales que participaron allí han surgido en base a sus propios esfuerzos y en una lucha permanente frente a la indiferencia y el menosprecio de las autoridades e instituciones de la cultura en la región. Y en que se trata de un proceso nacional, pues simultáneamente se están creando redes similares en las otras regiones del país.
Esta Red Intercultural ha nacido en medio del entusiasmo y la alegría de todas sus participantes y fundadoras y fue el punto culminante de este Encuentro regional, armonizado y clausurado por sus sabedores y mayores. Esperamos que ella se fortalezca, mantenga su autonomía y obtenga unos resultados positivos para sus integrantes. En la diversidad y las riquezas de las culturas populares de esta región se encuentran unas potencialidades enormes para su crecimiento.
Que sus encuentros, sus festivales de las artes, sus proyectos, sus puestas en escena, sean un éxito y una contribución a los cambios sociales, políticos y económicos que vive nuestro país.


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