
Lucía Vásquez Celis[i]
Magister en Ciencia Biología-Ecología; licenciada en Biología. Visiting Scholar en IATP, Minneapolis USA (1995) y en GRAIN Barcelona España (1995). Diplomados y cursos en ámbitos nacional e internacional “LA PAZ TOTAL. Avances, logros y perspectivas”, Universidad Nacional de Colombia y Consejería Comisionada de Paz 2025; – «CULTURA POLÍTICA, DEMOCRACIA Y GESTIÓN PÚBLICA». Universidad Nacional de Colombia.2024. – “Participación y Representación Política de las Mujeres en Colombia”, Netherlands Institute For Multipartydemocracy. 2020; – “La promoción de los derechos y la eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres es nuestro compromiso”, secretaria de la Mujer, Alcaldía Mayor de Bogotá. 2020; – “Políticas Agropecuarias, Seguridad Alimentaria, Cambio Climático”- BID.2020; “Curso básico sobre Derecho Internacional Humanitario DIH”, con el CIRC y la Cruz Roja Colombiana. 2015; -“I Curso en Debates Actuales del Desarrollo Humano”, con la Escuela Virtual de las Naciones Unidas. 2008; -“I curso en teorías de la Democracia”, Escuela Virtual de las Naciones Unidas. 2008; – Participación nacional e internacional en Seminarios, Foros y Talleres sobre temas relacionados con Ordenamiento y Planificación Territorial, Desarrollo Rural, Cambio Climático, Agriculturas Sostenibles, DDHH y Pueblos Indígenas.
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Finalizado el escrutinio de las votaciones de segunda vuelta en Colombia, el Consejo Nacional Electoral-CNE declaró el 24 de junio del 2026, como ganador de la contienda a Abelardo de la Espriella con 12.960.166 frente a 12.708.312 votos alcanzados por Iván Cepeda; estrecho margen, en la contienda más cerrada desde 1958, según registros estadísticos (https://www.infobae.com/colombia/2026/06/24/cne-entrego-los-numeros-finales-tras-el-cierre-del-escrutinio-de-la-segunda-vuelta-).
La coyuntura política del resultado electoral en Colombia, con la llegada al poder del movimiento “Defensores de la Patria”, debería entenderse más allá de una dinámica del ámbito meramente nacional. Diferentes voces de expertos y analistas señalan que lo que acontece en diferentes países de América del sur y central, incluida Colombia y de Europa, “revela una serie de acontecimientos significativos que reflejan complejos problemas estructurales y dinámicas de poder en diferentes regiones del mundo”, del reacomodamiento geopolítico, es decir de la transformación de las estructuras de poder en el mundo y por ende de los conflictos a nivel global, regional y local que continúan marcando el ritmo del devenir actual.
Pese a manifestaciones diversas, emotivas, cortoplacistas, de buscar responsables individuales de la pérdida de elecciones, desde variopintas dinámicas sociales, populares, sindicales y políticas, se abre camino un debate colectivo sobre los desafíos frente a la propuesta programática “Colombia, Patria Milagro”, la hoja de ruta del gobierno entrante 2026-2030 y posibles estrategias para ejercer como oposición, resistencias, desobediencia civil, etc. En esta óptica, se manifiestas propuestas disimiles, entre otras, planes de acción (tácticas) centradas en la defensa de la vida, los ecosistemas, la naturaleza, la paz, los derechos humanos, el cuidado y autocuidado, así como propuestas que recogen estas demandas, pero en la línea estratégica de construcción de poder popular que asumiría las dificultades del presente con la mira en la esperanza del futuro. (https://semanariouniversidad.com/mundo/dolores-de-parto-de-un-reacomodo-geopolitico-mundial).
En este artículo, se analiza la propuesta que se ubica en la línea estratégica de resistencia en perspectiva de construcción del poder popular, los sujetos que implica y su alcance en el sentido estricto de su significado y trascendiendo la mirada de lo popular en la supuesta disyuntiva del uso de zapatos Ferragamo o Croydon, de lo que se viste o se come.
Sujetos E Implicaciones De La Propuesta De Resistencia Y Oposición En Perspectiva De Poder Popular. Lo Popular ¿Pobres? O ¿Culturas Políticas Populares?
Si se considera que lo popular, es exclusivamente la clase proletaria, el conjunto de los trabajadores pobres, cuya miseria es percibida como el resultado del egoísmo de las clases dirigentes, solo los pobres como termino genérico, podrían constituir el poder popular. No obstante. desde una dimensión dialéctica, lo popular no es ante todo pobre, sino aquellos que están desposeídos de la riqueza social que crea y como resultado, su unidad y su identidad de clase se constituyen en contradicción con el carácter privado de la apropiación y concentración. Empero, sin olvidar que el pobre sufre también una competencia viva entre sus miembros, competencia mantenida por los intereses del gran capital que obstaculiza poderosamente su toma de conciencia unitaria y su papel como sujeto político y social hacedor de la historia. Esto explica, por ejemplo, las votaciones favorables de los pobres por propuestas económicas, de fuerza y sociopolíticas de las derechas que van contra sus propios derechos.
Los sujetos del poder popular se definen en el marco de culturas políticas populares, en donde caben aliados como partidos políticos, movimientos sociales variopintos, organizaciones de base, pueblos étnicos que pese a especificidades tienen en común, el objetivo de construir una nueva sociedad y estado que interpelen en la praxis, el modelo capitalista, sus expresiones neofascistas, imperialistas, coloniales, patriarcales, sus modelo economicistas de carácter privado de apropiación y concentración y su matriz predominantemente extractivista que, expolia ecosistemas naturales y diversidades culturales en los ámbitos local, nacional e internacional.
Tal y como lo afirma Isabel Garo, “el poder popular”, en las exigencias políticas y sociales de la que es portador, lejos de proponer una secesión social, que aislaría a los pobres de los demás sectores, requiere establecer alianzas bajo premisas claras, metas y cambios concretos en aras de luchas emancipatorias por reformas sociales y transformaciones estructurales. Cuando dicho poder plantea como su fundamentación, las “Culturas Políticas Populares”, implica que es desde las culturas políticas populares que se asumen los cambios y la construcción de propuestas alternativas hacia una sociedad más equitativa y justa, con modelos económicos alternativos fundamentados en la bioeconomía, la reciprocidad y cuidado naturaleza-cultura y en un abanico amplio de reformas y cambios favorables a lo popular pero que importan a la suerte de todos los demás.
Lo Popular: Entidad Política Nacional Y Entidad Social Internacional
Lo popular (el pueblo) en el sentido estricto de su significado, hace alusión, tanto a una entidad política delimitada nacionalmente, como también a la entidad social que lucha con y contra otras, en el ámbito internacional contra situaciones de explotación y de dominación y aboga por la autonomía y autodeterminación de los pueblos, por la dignidad, por la inclusión, por la Bioeconomía, por la justicia social y ambiental, por el internacionalismo solidario entre los pueblos. Por su parte, el Poder Popular en el entendido de culturas políticas populares, significa el ejercicio pleno en los ámbitos político, económico, cultural, ambiental y social e implica un modelo de democracia “participativa” y protagónica en el entendido amplio de culturas políticas populares, más allá del solo proletariado o clase trabajadora que tienen la capacidad de definir y controlar políticas a nivel nacional e internacional.
El poder popular es contrapoder al comienzo cuando se declara en oposición a.., pero progresivamente se deberá transformar en apropiación social democrática, reivindicando la horizontalidad de la democracia, la lucha contra el patriarcado, el derecho a ciudades resilientes, verdes, sin disgregación social, a la defensa de la vida, del agua, a la mitigación del cambio climático, a nuevas formas de producción fundamentadas en la bioeconomía que es eficiente en producción pero también en distribución en equidad, respetuosa de la naturaleza y de las culturas, a nuevas formas de producir conocimiento en dialogo entre la academia y el Sentipensar.
Lo Cultural Y El Internacionalismo Solidario De Los Pueblos, Elementos Fundamentales De La Resistencia En Perspectiva De Poder Popular
El desarrollo de una estrategia de poder popular implica reconocer y potenciar los embriones de hegemonía propia que caminan desde autonomías de pueblos étnicos, campesinos, movimientos sociales y populares urbanos y rurales, desarrollándolos articuladamente en un proceso colectivo de construcción de hegemonía alternativa que le permita al campo popular convertirse en un bloque o fuerza popular hegemónica.
En la construcción del poder popular el abordaje e implementación de lo cultural, otra cultura por la vida es imprescindible porque en «lo cultural» se anudan lo público y lo privado, lo trascendente y lo cotidiano, en prácticas repetitivas que van acuñando en nuestros espíritus lo que materialmente delimita nuestras conductas. Es el terreno privilegiado por el poder para afianzar ideológicamente, por diversos medios, sus conquistas o proyectos originados en lo económico y político” (Isabel Rauber 2015. Hegemonía, poder popular y sentido común en http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=. De acuerdo con esta autora, proponer lo popular como perspectiva implica una construcción integral y concreta, que abordarla también de modo integral y concreto: discutiendo e interpelando las lógicas de funcionamiento del capital tal cual ellas existen y se manifiestan en cada momento, en cada lugar, y haciéndolo de un modo integral, articulando la crítica económica, política, social, ética, jurídica, etcétera.
Adicionalmente, Isabel Rauber propone que, en el horizonte de lo cultural, la perspectiva de poder popular, debe asumir el tema de la hegemonía en razón a que ésta, “constituye un cuerpo de prácticas y expectativas en relación con la totalidad de la vida, no se limita al ámbito de lo ideológico y sus formas de control y dominio. En su múltiple dimensión cultural, la hegemonía es constitutiva de un «sentido de la realidad», sentido que busca imponer -culturalmente-como «natural» a través de los modos de producción y reproducción cotidianos de la vida, transformándolos en parte del llamado sentido común acerca del deber ser de la realidad social de la que se es parte. Disputar ese sentido es, por tanto, parte vital en la imprescindible disputa político-cultural por el cambio social”
En el sentido de lo expuesto por Rauber, en la época de la ofensiva ideológica del capitalismo global, de la mercantilización de la vida y de las relaciones sociales e interpersonales, el predominio del pensamiento único y la negación de todo futuro diferente del presente, sería imprescindible -si de cambiar el mundo se trata-, abocarse a la formación de una nueva subjetividad de reciprocidad y cuidado naturaleza-humanos que reconozca y abra los espacios a las diversas subjetividades del presente y a otras que seguramente se conformarán en el futuro. Esto implicará igualmente, la urgencia de construir en lo conceptual ese otro mundo posible, social, económico y políticamente justo, democrático y equitativo, “demostrando también en este terreno que existen y son viables otros modos de lograr la eficacia económico-social, el desarrollo y el bienestar conjugados con la sobrevivencia de la humanidad y la naturaleza. Esto es parte de la batalla político-cultural, no estrictamente teórica. Construir alternativas viables y realizables, pasa también por hacer de este debate con el capital una realidad cotidiana y omnipresente en todos los ámbitos (en los medios de comunicación, en la batalla por la información, en la formación, y en nuestras labores político-reivindicativas diarias), disputando en todos los espacios la subjetividad y el sentido común de las personas. Valores como la solidaridad, la justicia social, el derecho efectivo al trabajo, la equidad de género, etnias e inclinación sexual, el respeto a la naturaleza, deberán ir conquistando la cabeza y el corazón de millones y millones de seres humanos”. ((Isabel Rauber 2015 Op.cit)
Soberanía, Autodeterminación y Solidaridad Internacional Entre los Pueblos Condiciones Sine Quanom en la Perspectiva de Poder Popular
En la actual dinámica internacional en la que ni siquiera las contiendas electorales dependen exclusivamente de apuestas nacionales sino de injerencia y propuestas globales, el internacionalismo no es solo un gesto solidario, sino una necesidad estratégica de resistencia en perspectiva de Poder Popular que requiere articularse nacional e internacionalmente como parte de la construcción orgánica de un nuevo tejido que sea realmente una alternativa integral y de poder.
En este mundo globalizado más que nunca intercomunicado y trasnacionalizado, se requerirá el internacionalismo de los pueblos como modo de enfrentar la mundialización del poder del capital. Los nuevos elementos de las multicrisis que acarrea entre otros, el cambio climático e incluso las conmocionantes consecuencias de actuales guerras, pueden marcar nuevos rumbos para tejer resistencia y oposición. No obstante, se hace necesario asumir que No podría ser una internacional sólo de partidos, sino de diversos agrupamientos políticos y sociales, con las formas organizativas más diversas unificadas en la perspectiva de culturas políticas de poder popular.
La fuerza de la articulación tiene un eje disponible hoy, hasta cierto punto inédito: La convicción de que el capitalismo actual no sólo es explotador y alienante. Sino que amenaza con instaurar el reinado de la barbarie, e incluso puede acarrear la destrucción de todo el planeta. No ya por medio de la guerra, sino por el propio funcionamiento “normal” de la producción y el consumo bajo las reglas del supuesto “libre mercado” (Daniel Campione https://fisyp.org.ar/2022/04/11/internacionalismo-de-los-pueblos)
Movilizaciones, desde Chile, Argentina, hasta Líbano, pasando por Francia o Haití, las más reciente y masivas protestas contra el racismo y contra el genocidio se evidencian como aliados en la reafirmación del internacionalismo solidario.
Reconstrucción Del Estado Como Actor Sociopolítico Central En Interacción Participativa Con Los Sectores Sociales Populares Y Sus Actores Sociopolíticos.
La reconstrucción del Estado como actor sociopolítico central en interacción participativa con los sectores sociales populares y sus actores sociopolíticos, es también un imperativo de la resistencia en perspectiva de poder popular. Los pueblos no están solo para aceptar, apoyar, convalidar o materializar (ejecutar) ideas y decisiones, sino ante todo para protagonizarlas. Esto quiere decir: participar del proceso de elaboración y toma de decisiones y de la realización posterior de las mismas, compartiendo responsabilidades. Es necesario, trascender, la emisión de resoluciones y decretos ya que la clave está en la participación. Se trata de un proceso marcado por la construcción colectiva y requiere llevar los ritmos que esa construcción y toma de conciencia-colectiva demanden e implicará tejer desde abajo y nada tienen que ver con métodos que pretenden impulsar el proceso con decretos o resoluciones generadas desde arriba por muy bien intencionadas y certeras que estas pudieran resultar.
Elementos Centrales A Considerar En Perspectiva de Poder Popular
Con base en lo expuesto por Isabel Rauber. 2015 http://www.scielo.org.co/scielo.php y por la X Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales (Clacso) 2025 https://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/entre-la-resistencia-popular-y-el-poder-america-latina-redefine-su-camino, los elementos centrales en la configuración del poder popular son como mínimos los siguientes
- Diversidad de expresiones de resistencia y persistencias: Formas de organización horizontal-territorial y comunitarias, (movimientos indígenas, afros, campesinos, ambientalistas, feministas, de jóvenes urbanos), consejos comunales autónomos, asambleas constituyentes de asalariados e intelectuales, cabildos abiertos y múltiples formas organizativas a nivel local y regional, con rotación de mando y control de la base social sobre sus dirigentes. No obstante, el poder popular diverso debe trascender hacia la construcción nacional en unidad, no puede anclarse solamente en una experiencia local y regional porque se convierte en insostenible en el tiempo.
- Desmontar la hegemonía cultural del capital y construir la hegemonía popular desde un sentido común diferente al del capital y Conquistar la cabeza y el corazón de millones de seres humanos: lo cual implica de manera sistemática, la deconstrucción simultánea (teórico-práctica) de los modos de existencia de la hegemonía de dominación, en el entendido de que no se trata de una disputa entre buenos y malos sino de formas diferentes de concebir y asumir la vida y las otredades. Es imperativo ir mostrando que existen otros modos de vivir, en solidaridad y diversidad, con equidad y justicia, en equilibrio con la naturaleza.
- Incorporar la perspectiva de género e identidades sexuales en el debate y la praxis del poder: el enfoque de género cuestiona y pone de manifiesto las relaciones de poder que se ocultan en las supuestas reglas naturales de identidades, conductas y roles asignados a varones y mujeres, y propone una profundización inexcusable de la democracia (en la práctica y en su contenido político-social), incluyendo las identidades sexuales diversas y las relaciones sociales entre géneros fuera y dentro del hogar.
- Sostener una ética solidaria. Implica tanto la construcción de una ética solidaria como de cuidado y autocuidado
- Construir otro imaginario social: La construcción de una sociedad (y un mundo) sin relaciones discriminatorias y discriminantes, sin desamparados/as o excluidos/as, sobre la base de la igualdad de oportunidades, la equidad, la justicia social, etc., reclama -;a la vez-cambiar los imaginarios sociales, apostando fuertemente al desarrollo de prácticas interrelaciónales que vayan germinando nuevos imaginarios, basados en valores de solidaridad social e individual, de respeto, cuidado y convivencia armónica con la naturaleza, tomando conciencia de que somos parte de ella y que nuestra sobrevivencia está anudada a la de la naturaleza.
- Disputarle los sueños y la fantasía al capital: Simultáneamente con la construcción y definición de elementos programáticos y principios ético sociales de la utopía, se van construyendo los mundos espirituales e ideales, verdaderos escudos de ideas y fantasías, a la vez que brújulas orientadoras de la larga marcha individual y colectiva hacia la nueva civilización.
- Praxis -desde abajo- de un conjunto de diversos sectores sociales corporativizados: pobladores, intelectuales, trabajadores rurales y urbanos, pueblos étnicos, empresarios, jóvenes, mujeres, ciudadanos, constituyendo un nuevo poder popular alrededor de agendas programáticas emancipadoras construidas de manera participativa.
- El poder popular debe situarse en la discusión estratégica sobre relaciones y modo de producción, modelo de acumulación y escenario anticapitalista, en la perspectiva de la transformación de las relaciones sociales de producción, de insertar la dinámica del poder popular en la capacidad del trabajador, del estudiante, de la mujer indígena, del campesino afrodescendiente y de todos los sectores subalternos, de tomar en sus manos el poder y ejercerlo democráticamente.
- Poder Popular, implica un NO rotundo a la corrupción, con acciones sistemáticas de atención, rendición de cuentas sobre inversiones y acciones implementadas.
- “Mirarse desde adentro de los procesos y dinámicas organizativas pluriétnicas y multiculturales para entender en que se está fallando, identificar fortalezas y rutas para caminar juntos”.
- Pedagogía Activa. A nivel pedagógico, el poder popular deberá buscar e implementar modelos de “pedagogía activa”, más participativas e interactivas que permitan superar los largos discursos de funcionarios y/o de liderazgos fundamentados en modelos de poder patriarcal y optar por metodologías pedagógicas activas que pone énfasis en la participación activa desde las comunidades


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