

Gobernar no es culpar a los demás, es responder con hechos. Y el cambio, hasta ahora, se quedó en discurso.

El problema no es quién disparó, sino cómo escribimos políticamente en Colombia: ¿con tinta o con pólvora?

La libertad de expresión no es un megáfono para el ego, es una responsabilidad con la verdad.

La libre participación política en Colombia sigue siendo un privilegio del poder, no un derecho del pueblo.

Las calles de Albacete, en España, también se sumaron a la ola de movilización en solidaridad con Palestina

Los migrantes enriquecen los países a los que llegan, pero su tierra de origen queda más sola: nos hacen falta.

“No hay pueblos elegidos, la humanidad es ya el pueblo elegido, y es nuestro deber defender la vida”.

Es penoso pero cierto decir que en este país todos los principios de la ética democrática son manoseados según la conveniencia y la coyuntura política.