

Para unos, campos de concentración; para otros, mansiones de lujo. La justicia, en manos del poder, no es justicia… es privilegio.

De acusador, Uribe pasó a acusado. La justicia lo alcanzó… aunque las víctimas esperan que no sea lo único que le cobren.

Si este crimen queda en la impunidad, estaremos confirmando el mensaje más siniestro para nuestra democracia: en Colombia, matar sigue siendo una estrategia política posible.

Es inaceptable que el interés particular de un grupo regional se haga a costa de sacrificar el interés general de millones de colombianos que se benefician de la protección de la biodiversidad.

Culpable de corrupción es culpable de ser de derecha, sin importar los colores de campaña.

En América Latina no importa si un líder es autoritario mientras hable bonito, reparta algo, o culpe a ‘los de afuera’.

“En ese momento me siento libre, se me olvida que estoy preso, solo pienso en jugar.

A cada persona le están notificando que el próximo jueves debe participar en las marchas a favor de Uribe con tres familiares… Hubo dos personas que dijeron que no iban y la orden es que mañana les van a entregar la carta de despido.

Porque en una guerra nuclear no hay ganadores. Y porque, al final, los misiles no estallan primero en los silos… sino en las palabras

No fue condenado por paramilitarismo, sino por intentar esconderlo. Se cayó la careta, pero el aparato sigue de pie.