

Así fue como me convertí en el asesino más grande del mundo: los periódicos publicaron mi foto rodeado por los cadáveres de millones de moscas, mientras el presidente pronunciaba mi nombre como ejemplo para las tropas.

El genocidio ocurre en democracia y a las empresas que gobiernan el mundo les parece un juego muy rentable.

La peor derrota es aceptar que el valor de la plata vale más que el valor de la dignidad. Ser honrado es un deporte de alto riesgo en Colombia.

Cuando iba por leche, encontré primero un brazo, luego un torso. Dejé caer la bolsa y salí corriendo. Esa imagen nunca se me borró.

La perfección habita tanto en la luz del amor como en la oscuridad del desamor, en la eficiencia del bien como en la torpeza burocrática.

Fabrica tu fuego, incendia el cielo, blasfema mis nombres, grita, ama a tus dioses de carne, olvida mis promesas.

La música de antes construía identidades colectivas; la de ahora, likes que se olvidan en una semana.