

No se trata de continuar a Petro, sino de ir más allá: desatar el poder constituyente y confiar, de verdad, en el pueblo.

En 2026 el uribismo no perdió por conspiraciones: perdió porque el país se cansó del mismo menú recalentado.

Cuando el control fiscal deja de proteger los recursos públicos y empieza a proteger intereses políticos, la corrupción ya ganó medio camino.

El silencio siempre protege al agresor. Por eso nada de esto puede pasar en vano.

“Las guerras de Trump no son estrategia: son reality. Mucho show, poca soberanía, y vidas en juego por un rating político.

Los partidos deciden sus avales; el Gobierno no tiene derecho a reclamarles por hacerlo.

Hasta hoy los unos creen que son más inteligentes que los otros y el país no ha encontrado una forma real de cambiar las cosas para construir un mejor futuro.

Estados Unidos no tiene amigos: tiene intereses. Y esta vez, esos intereses están hechos de tierras raras y poder geopolítico.

El discurso es de independencia… pero la realidad es que sin Estados Unidos se cae medio país.