
Luis H. Hernández
El autor es licenciado y doctorado en ciencias sociales
magister en en Desarrollo rural y especialista en en Desarrollo regional y urbano, y en relaciones internacionales.
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Contexto
El petróleo se conocía y utilizaba en el mundo desde la época civilizatoria premoderna, es decir, mucho antes de convertirse en la fuente más importante de la matriz energética moderna. Igual ocurre ahora con el fracking, convertido en la moda desde 1998: esta técnica de explotación se conoce desde 1860, desde los mismos orígenes de la explotación moderna del crudo, en 1859, en los que estuvo Edwin L. Drake en Titusville, Estados Unidos.
Se reconoce que, sobre la base del petróleo, Estados Unidos constituyó el poderío hegemónico económico y político mundial de la mano de las famosas “siete hermanas”: 1. Standard Oil of New Jersey —renombrada Exxon—, 2. Standard Oil of New York —Mobil—, 3. Standard Oil of California —Chevron—, 4. Gulf Oil Corporation y 5. Texaco; a la angloneerlandesa 6. Royal Dutch Shell, y a la británica 7. Compañía Petrolera Anglo-Iraní —British Petroleum (que nacieron entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX), símbolo e ilustración de las corporaciones monopólicas modernas de corte transnacional. Estados Unidos contaba, entonces, con las mayores reservas; era el más importante productor, distribuidor y consumidor de petróleo en el mundo. Su consumo per cápita se convirtió en referencia de lo que es un país desarrollado. De ahí que lleve en su sangre que la suerte y destino -manifiesto o no- van de la mano de la fortuna del petróleo.
Ese poderío se puso en cuestión a mediados de los pasados años setenta, a raíz del agotamiento de las reservas y de la producción del denominado crudo convencional de Estados Unidos, lo que condujo al mundo a una crisis energética mundial. Tal situación supuso buscar nuevas fuentes energéticas -entre ellas, las llamadas fuentes limpias- y, en Estados Unidos, explotar los denominados crudos no convencionales con la técnica del fracking.
Esa técnica comenzó a utilizarla a escala George P. Mitchell en el yacimiento conocido como Barnett Shale, con la empresa Mitchell Energy, que, en 1988 consiguió la primera fracturación hidráulica comercial. No sobra señalar que el fracking se aplicaba en los campos en donde se había llevado a cabo la explotación de los crudos convencionales hasta agotarlos y ante la inexistencia, en Estados Unidos, de nuevos campos de este tipo. Esto último es la razón por la que se habían llevado al límite su exploración y explotación.
El despliegue del fracking lo impulsa el presidente George, W. Bush (2001-2009), quien promulgó la Energy Policy Act of 2005, norma con la que se dio vía libre a la extracción de hidrocarburos mediante la fracturación hidráulica, que es el mismo fracking. Esta ley eximía a las empresas petroleras de someterse a las duras normas medioambientales: la Ley de Aire Limpio, la Ley de Agua Limpia, la Ley de Agua Potable o la Ley de Responsabilidad Medioambiental (Cercla o Comprehensive Environmental Response, Compensation and Liability Act). La exención se conoció como La Escapatoria Halliburton, un vacío legal que daba total libertad a la potente industria petrolera para pinchar y fracturar el suelo estadounidense sin miramiento alguno.
La estrategia llevó a Estados Unidos a un primaveral auge petrolero entre 2005-2012, en pleno gobierno de Barack Obama (2009-2017). Este presidente, confesándose preocupado y en pro de la defensa del medio ambiente, había dado el visto bueno a la Energy Policy Act de 2005 y declaró que Estados Unidos había salido tan rápido de la crisis económica gracias a la industria del fracking; a la vez, participaba en 2011 en la operación Amanecer de la Odisea para derrocar a Muammar Gaddafi, líder de Libia, un país petrolero.
El mencionado auge contribuyó, de manera directa, en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) real de Estados Unidos e impulsó en un 10 % el crecimiento neto del empleo en esos años. Ese histórico boom parece haber llegado a su fin en la actualidad, según expertos y analistas del mercado: las compañías petroleras estadounidenses ya están recortando gastos y paralizando plataformas de perforación, como consecuencia de los aranceles de Donald Trump, que aumentan los costes de ciertos inputs necesarios para el funcionamiento de estas explotaciones que tanto gustan al mismo presidente.
Dicha situación ha llevado a los ejecutivos a advertir que «el auge del shale oil o petróleo de esquisto, que duró una década, está llegando a su fin (El Economista, 2025). Con ello, además, pueden explicarse, entre otros desafueros, las invasiones a Venezuela y a Irán, con el fin de recuperar la hegemonía venida a menos y salir de la crisis de acumulación que acusa, desde 2008, su modelo neoliberal.
Colombia: el ‘milagroso’ fracking
La gran apuesta acerca de la política petrolera del presidente Abelardo de la Espriella reside, precisamente, es implementar el fracking en el país. ¿De qué manera, para qué? Es innegable que las razones están lejos de las de Estados Unidos y, además de los costos ambientales señalados por sus críticos, resultan sospechosas pues, las deja en el tintero, sin claridad y sin hacerlas visibles. Sin embargo, puede ponerse la atención en dos aspectos:
- Su accionar se concentrará en las ocho cuencas (viejas) en las que se ha adelantado, hasta hoy, la producción de crudos convencionales, lo que, resulta obvio. Ellas son:
- Sinú-San Jacinto.
- Valle Inferior del Magdalena.
- Cesar-Ranchería
- Valle Medio del Magdalena.
- Catatumbo.
- Valle Superior del Magdalena
- Cordillera Oriental
- Caguán – Putumayo.
Esas cuencas son el 35 % del total de las 23 cuencas sedimentarias existentes. Las 15 restantes (65 %) no han sido objeto de atención para explorar sus potenciales crudos convencionales (véase cuadro 1).
| Cuadro 1. Colombia fracking. Reservas supuestas | ||
| Campo | Petróleo MM barriles | Gas Tpc |
| 1. Sinú – San Jacinto | 200 | 2 a 66 |
| 2. Valle inferior del Magdalena | 0,8 a 18 | N. D |
| 3. Valle medio del Magdalena | 4.000 a 7.000 | 4 -13 |
| 4. Valle superior del Magdalena | N. D | 0,3 a 7 |
| 5. Cesar – Ranchería | N. D | 10 |
| 6. Catatumbo | N. D | 0,2 a 4 |
| 7. Cordillera Oriental | 2.500 a 3.900 | N. D |
| 8. Caguán – Putumayo | 500 a 700 | N. D |
| Totales máximos | 11.818 | 90 |
Unidades. Tpc: terapiés cúbicos. MM: miles de millones
Fuente: Welligence Energy Analytics
Si es así, ¿por qué no hacer inversiones en búsqueda de crudos convencionales en las cuencas sin explorar?
- La demanda interna de petróleo en Colombia no presiona un aumento en su explotación. En ese sentido, y curiosamente, el país ha sido autosuficiente desde mediados de los años ochenta, de modo que destina el 50 % de lo que extrae a las exportaciones. Es una situación que obedece a las características de nuestras potencialidades geológicas y a nuestras capacidades de exploración y explotación, algo que se pueden mantener por muchos años. Incluso, mejorar sin mayores esfuerzos, en compás con la prospectiva de la disminución de la población, el crecimiento de las energías limpias y el cuidado de la vida en el planeta (véase gráfica 1).
Gráfica 1.
Producción y Consumo de Petróleo de Colombia.

Fuente: Worldometer
Ese consumo, visto como per cápita, se ha mantenido por debajo del galón diario (un poco más de un ¼ de galón) por persona (véase cuadro 2) , mientras en Estados Unidos es de 2,50 galones. Indicativo, entre otros aspectos, del bajo nivel de desarrollo industrial moderno y del consumo de bienes y servicios, referentes característicos del modelo de vida capitalista.
Cuadro 2.

No sobra tener en cuenta que la innegable entrada en vigencia del petróleo de nuestro país vecino Venezuela pondrá en otros términos ese negocio.
Colofón
Por las características de la explotación del fracking el gobierno asistirá, cuando más, a la exploración de los yacimientos dejando en veremos sus éxitos y fracasos. Es más, un próximo gobierno puede revertir esa política, pues, el poder es el poder, tal como lo va ilustrando el gobierno en ciernes. Mientras, miraremos el escenario de cuatro años de ganadores y perdedores de todos los pelambres, en el que estarán, entre otros:
– Apostadores especuladores que cuentan con títulos de áreas calientes, títulos que esperan vender para obtener réditos cuantiosos sin mayor esfuerzo o espíritu empresarial inversionista capitalista, propiamente dicho.
– Lavadores de dinero mal habido.
– Abusones clientelistas del Estado.
Que son, precisamente, los que ofician como defensores y plañideros de la implementación del fracking en Colombia..
Ya sabemos quiénes vamos a pagar las pérdidas económicas, políticas, sociales, culturales y ambientales del orden local y nacional, como consta con los desfalcos o torcidos que han existido y continuarán existiendo en la explotación petrolera y en su empresa, Ecopetrol S.A., que nos es cada vez más ajena.
Referencias
El Economista (España). (2025, 28 de mayo). Anticipan el declive del fracking en EEUU. En Noticias Ambientales.https://noticias-ambientales-internacionales.blogspot.com/2025/05/anticipan-el-declive-del-fracking-en.html.


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