Comunicador social con más de 26 años de experiencia. Ha sido periodista, editor, Jefe de Redacción y columnista en medios como El Tiempo, Revista Enter, Revista Cambio, Canal RCN y del diario PUBLIMETRO. Ha sido estratega de comunicaciones para más de 100 organizaciones. Ha sido catedrático en universidades de Colombia y Ecuador. Hoy es conferencista, profesor, podcaster y periodista desde Socorro, Santander.
Una izquierda cohesionada, una derecha perdida y un centro que revive tímidamente: el amanecer electoral de 2026 ya muestra quién tiene relato… y quién apenas tiene ego.
No se puede presentar como un éxito militar lo que en el fondo es un fracaso colectivo para proteger a nuestros niños.
Los niños no son escudos. Los niños no son blancos. Los niños no son combatientes.
La transición energética, si quiere ser justa y sostenible, no puede nacer de prejuicios. Debe construirse con ciencia, con tecnología y con diálogo con las comunidades.
Cuando lo único que guía la producción de contenidos es la carrera por los clics, se banaliza la agenda pública y se reduce la democracia a un espectáculo.
Si este crimen queda en la impunidad, estaremos confirmando el mensaje más siniestro para nuestra democracia: en Colombia, matar sigue siendo una estrategia política posible.
Nuestra sociedad está enferma y esas violencias que afloran espontáneamente y sin resistencias es una pandemia, un problema de salud pública emocional.
No se trata de infantilizarlos. Se trata de cuidarlos. Porque no hay antivirus más poderoso que la buena información y el cariño de quien se toma el tiempo de enseñar.
La mentira y el odio se han convertido en los principales cánceres del ecosistema informativo. Se disfrazan de opinión, de denuncia o de sarcasmo, pero lo único que logran es desinformar, dividir y alimentar el morbo.
La democracia no se fortalece cuando se amplifica la lucha de clases, sino cuando se construyen puentes y se impone la ética en las relaciones entre poder político y económico.
Desde todos los frentes se escuchan ya voces asegurando quién está detrás del atentado. Algunos acusan al gobierno, otros a la extrema derecha, otros a disidentes, a mafias, a enemigos invisibles. Pero lo cierto es que nadie sabe todavía.
Víctor Solano Franco Comunicador social y periodista • Por más que uno intente comprender la lógica militar detrás de una guerra —ese exabrupto humano que deberíamos haber superado hace siglos—, hay límites éticos y jurídicos que jamás deben cruzarse. Israel, en su ofensiva actual sobre la Franja de Gaza, ha traspasado esos límites de forma… Lee más: Así no, Israel