

Camilo es un cura guerrillero, pero es más que eso: es una bengala roja encendida hacia el porvenir.

La puesta en escena del ridículo ¿es su estrategia o es su esencia? Creo con Susan Sontag que la máscara es el rostro.

La identidad no es una raíz única: es una red que nunca deja de crecer.

La paz no fracasa de un día para otro: se descompone cuando se tolera la violencia mientras se sostiene un relato de diálogo.

La inteligencia artificial, en este escenario, no llega como un lujo, sino como un instrumento para sobrevivir financieramente.

La polarización nos está permitiendo saber cada vez más. Y cuando una persona está mejor informada, puede tomar mejores decisiones.

María Cano no fue una excepción: fue el rostro visible de una historia colectiva que aún no termina de contarse.

Un extraño asunto de dignidad; a lo Topo Gigio: ‘Lo dije yo primero’.

No se trata de continuar a Petro, sino de ir más allá: desatar el poder constituyente y confiar, de verdad, en el pueblo.

El silencio siempre protege al agresor. Por eso nada de esto puede pasar en vano.