

El creyente no cambia de opinión: cambia de realidad, que siempre es más fácil.

La polarización nos está permitiendo saber cada vez más. Y cuando una persona está mejor informada, puede tomar mejores decisiones.

El mal no siempre es grotesco ni irracional: puede ser elegante, funcional y deliberado. Y justamente por eso es más difícil de detectar y combatir.

Que esta Navidad no sea anestesia, sino conciencia.

El estancamiento no proviene solo de la falta de recursos, sino de un lenguaje que ya no logra mover aquello que nombra.

María Cano no fue una excepción: fue el rostro visible de una historia colectiva que aún no termina de contarse.

No fue una elección por amor, ni por inteligencia política, sino porque no había más y era conveniente.

Nombrar es desenmascarar. Países Gordos no describe un lugar, sino que expone un sistema.