

Cuando el control fiscal deja de proteger los recursos públicos y empieza a proteger intereses políticos, la corrupción ya ganó medio camino.

El silencio siempre protege al agresor. Por eso nada de esto puede pasar en vano.

“Las guerras de Trump no son estrategia: son reality. Mucho show, poca soberanía, y vidas en juego por un rating político.

Los partidos deciden sus avales; el Gobierno no tiene derecho a reclamarles por hacerlo.

Hasta hoy los unos creen que son más inteligentes que los otros y el país no ha encontrado una forma real de cambiar las cosas para construir un mejor futuro.

Estados Unidos no tiene amigos: tiene intereses. Y esta vez, esos intereses están hechos de tierras raras y poder geopolítico.

Nunca quiso ser poeta… quería ser poema.

El discurso es de independencia… pero la realidad es que sin Estados Unidos se cae medio país.

La política transcurre en la disputa por el significado: quien fija las palabras, fija el sentido de lo posible.

Colombia exporta excelencia e importa mediocridad. Lo que muchos toman cada mañana no es café fino, sino una ilusión envuelta en nostalgia.