No se puede presentar como un éxito militar lo que en el fondo es un fracaso colectivo para proteger a nuestros niños. Los niños no son escudos. Los niños no son blancos. Los niños no son combatientes.
La extrema derecha vuelve al libreto del miedo: fabricar enemigos, justificar la violencia y pedir intervención extranjera. Pero el pueblo ya aprendió a responder: con calle, organización y democracia.