Análisis sobre terremotos, desigualdad territorial y capacidad estatal en Colombia

Pablo Madera
Politólogo y Comunicador Social Universidad Javeriana
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Durante unos segundos, a las 7:34 de la mañana del 10 de agosto, Colombia fue lo más parecido a un país igualitario que ha sido en mucho tiempo. Una misma ruptura, a 103 kilómetros bajo San José del Palmar, liberó una onda que atravesó dieciséis departamentos sin preguntar por apellidos, cuentas bancarias, partidos políticos ni estratos. La sintieron tanto quienes estaban en edificios de grandes ciudades como las familias que habitaban viviendas construidas con recursos limitados. La tierra fue igual para todos; sus consecuencias no.
Un terremoto es un fenómeno natural, pero el desastre comienza con aquello que encuentra. David Harvey plantea que el espacio donde vivimos es una construcción política y económica en la que se decide dónde invertir, qué territorios proteger y cuáles quedan relegados (Harvey, 2007). Por eso una misma amenaza sísmica puede generar resultados distintos según las condiciones sociales, económicas e institucionales del territorio.
El mapa de la emergencia evidencia estas diferencias. Aunque el epicentro estuvo en San José del Palmar, las mayores consecuencias humanas pueden concentrarse en ciudades con mayor población e infraestructura, mientras municipios menos visibles enfrentan dificultades para recibir atención, asistencia técnica y recursos.
El caso del Chocó refleja una problemática histórica. La riqueza natural del departamento no se ha traducido en las mismas oportunidades sociales para sus habitantes. Bonet (2007) explica que la pobreza del Chocó debe analizarse desde la distribución de oportunidades y la capacidad institucional, no solamente desde la existencia de recursos.
Colombia cuenta con normas de construcción, sistemas técnicos y entidades especializadas para la gestión del riesgo. Sin embargo, la aplicación efectiva de estas herramientas depende de capacidades locales: funcionarios preparados, información actualizada, recursos suficientes y continuidad institucional. La desigualdad también se expresa en la capacidad del Estado para estar presente.
La reconstrucción no debería limitarse a recuperar las estructuras dañadas. Debe fortalecer las instituciones locales, mejorar la planeación territorial, garantizar infraestructura segura y preparar a los municipios para futuras emergencias. Un helicóptero puede llevar ayuda inmediata, pero no puede reemplazar años de construcción institucional.
La discusión pública después de una tragedia debe superar la imagen del momento y centrarse en preguntas de largo plazo: qué capacidades permanecerán en los territorios, cómo se vigilarán los recursos y qué cambios permitirán reducir la vulnerabilidad antes del próximo evento.
La tierra recordó durante unos segundos que todos compartimos el mismo territorio. Después volvieron las diferencias construidas durante décadas. La pregunta fundamental no es solamente cuánto destruyó el terremoto, sino qué tipo de país encontró cuando llegó.
Referencias
Bonet, J. (2007). ¿Por qué es pobre el Chocó? Documentos de Trabajo sobre Economía Regional, Banco de la República.
Harvey, D. (2007). Espacios del capital: Hacia una geografía crítica. Akal.
Oates, W. E. (1972). Fiscal federalism. Harcourt Brace Jovanovich.
Servicio Geológico Colombiano. (2026). Información sobre el sismo del 10 de agosto de 2026.
Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. (2026). Reportes de afectaciones por el terremoto del 10 de agosto de 2026.


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