
Esteban Eusse
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El lenguaje es, en términos generales, la capacidad del ser humano para desarrollar y adquirir códigos para comunicarse.
Los códigos son conjuntos reglados y organizados de signos, para establecer sistemas comunicativos. A su vez, son la unión de imágenes mentales con señales acústicas o visuales, que tienen significado para emisor y receptor. Hay signos naturales y signos sociales. En lingüística son la unidad mínima de la oración conformada por caracteres utilizados para representar fonemas en la escritura alfabética. También puede decirse que el conjunto de sonidos articulados con los que alguien expresa lo que se siente y piensa son «el estilo y manera individual de hablar y escribir».
En fin, puede decirse que “lenguaje” es un término con diversos significados, que se refiere a la capacidad humana de interactuar y comunicar. Lengua o idioma es un sistema natural de signos articulados y el habla es su puesta en práctica. Léxico (vocabulario) es el conjunto abierto de palabras o vocablos constituidos y constituyentes de una Lengua. Dichas palabras son codificaciones de ideas que, desde los antiguos egipcios, con su escritura jeroglífica, y también desde los sumerios, con la suya cuneiforme, han establecido los procesos comunicativos del hombre mediante el lenguaje, y cuyos usuarios utilizaron y usamos para denominar personas y cosas y describir hechos mediante relatos que permiten establecer comunicación inteligible, capaz de ganarle el pulso por vía del entendimiento y la comprensión a la narración fabulosa del mito de Babel.
La Lingüística se ocupa del lenguaje y fue Ferdinand de Saussure, a comienzos del siglo XX, quien sintetizó que el lenguaje surge de la simbiosis entre lengua y habla.
Por su parte, la Gramática Generativa Transformacional, de Noam Chomsky, explica cómo el Hombre produce un número comprensible e infinito de oraciones, a partir de un conjunto finito de normas.
Los actos ilocutivos son actos de habla que al momento de producirse expresan la intención del hablante. Por ejemplo, las órdenes pretenden que el oyente haga algo; las promesas también expresan intención de quienes las profieren. Efectos de actos como mentir, rezar o engañar están en el marco de la investigación que sobre los aspectos diversos de los actos del habla adelantada por el experto en el tema y «filósofo del lenguaje» J. L. Austin que pregunta qué fue lo que se hizo y logró con «la intención contenida en el enunciado del hablante.»
Es por todo lo anterior que, contrario a lo dicho en otros espacios y según una creencia mayoritariamente extendida hoy con visos hegemónicos, aquí afirmaremos que el sistema llamado Inteligencia Artificial no produce lenguaje, lo reproduce dentro de sus límites. Las palabras o vocablos no son una tecnología, son sonidos articulados a través del sistema fonatorio del Hombre, qué expresan ideas previamente convenidas por la comunidad de hablantes de las diversas lenguas.
No puede ser entonces – como algunos afirman-, que la lingüística sea una cadena continua de palabras circulando sobre una banda transportadora en un proceso fabril, como en «el fordismo o el toyotismo» por ejemplo. No, la lingüística es la ciencia del lenguaje y, como tal, tiene y está sujeta a una suerte de «sellos de lacre» externos mínimos que la validan, tales como: objeto, pregunta, muestras, evaluación de pares, etc.
A guisa de conclusión de esta nota, diremos que el lenguaje es una construcción intelectual gigantesca y poderosa, total. Y que no sabemos hasta hoy de ninguna máquina que sustituya en su esencia, al Hombre y su lenguaje. Es cierto que casi todo lo hemos hecho y fabricado pero no todo es producto de procesos industriales ni tampoco se fabrica en serie o por docenas. Hay intangibles también, sentimientos susceptibles de emoción, hay pathos estupendos que logran «sacar chispas a las perlas en lo profundo del mar» de quilataje superior, antiguallas y cursis si se quiere hoy:
Ella fue una romántica perdida
Que amó los versos y adoró las flores
y que pobló de pájaros cantores
El jardín silencioso de mi vida.
(Mujer romántica. Ricardo Miró. Panamá 1883/1940)
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