

Con el pretexto del orden, acabarán con la libertad. Y esta vez será peor: la tecnología hará el miedo más eficiente.

Cada insulto y cada mentira contra Petro le mejora la imagen y le da votos al candidato de sus preferencias.

La oposición no siempre discute al gobierno; muchas veces discute una caricatura del gobierno.

La política muchas veces parece una rutina de humor: narrativa, exageración y convencer al público de que el candidato es la solución a todos sus males.

Si queremos una economía más justa, no basta con subir salarios: hay que ayudar a que más personas puedan acceder al empleo formal.

La Panamazonía no es un concepto neutral: es una forma de nombrar el territorio para volverlo funcional al mercado global.

Más que crear candidaturas, estos productos publicitarios parecen orientados a fortalecer el reconocimiento público de personajes de alguna historieta.

La historia no avanza: se repite, con mejores cámaras, discursos más pulidos y muertos más anónimos.