

El retorno del mal no consiste en la repetición literal del nazismo. Consiste en el regreso de la cultura política que lo hizo posible.

Tejer es escuchar. Escuchar es cuidar. Y cuidar, quizá, sea una de las formas más profundas de resistencia.

La memoria en Colombia es un ejercicio de resistencia contra el olvido programado.

Ya no basta con ganar elecciones si se pierde el control y la autonomía del territorio.

Tal vez deberíamos preguntarnos cuánto de la arrogancia que les atribuimos nace realmente de ellos y cuánto proviene de nuestras propias inseguridades.

Las formas cambian, las tecnologías evolucionan, pero las lógicas del poder pueden conservar una inquietante continuidad.