


•
No basta preguntar: ‘¿Es legal?’. También es necesario preguntar: ‘¿Es justo?’, ‘¿Es humano?’, ‘¿Contribuye al bien común?

•
No votaría por quien insiste en la confrontación y en la dicotomía ‘amigo-enemigo’.

•
Eso no es libertad; es uno de los mayores éxitos que puede alcanzar una élite política: lograr que sus propias víctimas la defiendan.

•
Desde entonces, primero cada cuatro años y luego cada dos, íbamos a elecciones apostando a los que sabíamos eran perdedores.

•
Las naciones no se destruyen por defender la vida; se destruyen cuando convierten la guerra, la desigualdad y la indiferencia en políticas de Estado.


•
La democracia necesita árbitros institucionales, no presidentes convertidos en jefes de debate o estrategas electorales.

•
No quiero que nos parezcamos a nadie. Prefiero un país de nuestra talla.