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Esas leyendas no solo buscan asustar: enseñan, controlan y castigan los cuerpos y deseos que el poder no logra dominar.

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No fue una derrota, fue un diagnóstico: incluso con las trabas del poder, la gente sigue votando por el cambio.

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El desafío de Colombia no es resistir el cambio, sino sostenerlo con visión, inclusión y equilibrio.