

Hemos dejado que el kratos avasalle al demos, permitiendo unas circunstancias en las que no se vive la democracia, simplemente se la soporta.

Las bombas no solamente destruyen carreteras, estaciones de policía o edificios públicos. También destruyen serenidad ciudadana, deterioran la discusión democrática y facilitan el regreso de narrativas construidas desde la polarización extrema.

No basta preguntar: ‘¿Es legal?’. También es necesario preguntar: ‘¿Es justo?’, ‘¿Es humano?’, ‘¿Contribuye al bien común?

No votaría por quien insiste en la confrontación y en la dicotomía ‘amigo-enemigo’.

Eso no es libertad; es uno de los mayores éxitos que puede alcanzar una élite política: lograr que sus propias víctimas la defiendan.
![EL MIEDO YA NO ES SOLO FRENTE A LA LIBERTAD, SINO ANTE NUEVOS PARADIGMAS[1]](https://elquinto.com.co/wp-content/uploads/2026/05/MEDIO-YA-NO-ES-SOLO-FRENTE.jpg)
El cambio genera miedo porque rompe la ilusión de estabilidad sobre la que se sostienen privilegios, costumbres y formas de poder.

La seguridad democrática no solo militarizó territorios, también militarizó imaginarios.

La batalla del siglo XXI no será solamente por el control de los mercados o los territorios, será también por el control de la atención, los datos, los comportamientos y las emociones.

Desde entonces, primero cada cuatro años y luego cada dos, íbamos a elecciones apostando a los que sabíamos eran perdedores.