

En las librerías no solo se encuentran ejemplares codificados, sino otras vidas, otras preguntas y, a veces, una versión de nosotros mismos que todavía no conocíamos.

No hace falta invadir: basta con sitiar, ahogar, golpear al enemigo cuando duerme.

Es posible que Estados Unidos esté consiguiendo exactamente lo contrario de lo que pretende.

Un resultado visible oculta una historia invisible.

Nunca empieza con la destrucción de un país. Se inicia mucho antes: con una disputa que se vuelve irreconciliable.

La Basílica no es solo un templo: es parte de la historia y la memoria de todos los socorranos.

La nueva Guerra Fría no necesita misiles para ponernos a todos en riesgo. Le bastan algoritmos capaces de correr más rápido que nuestra capacidad para comprenderlos y controlarlos.

La identidad campesina no es una palabra que pueda sustituirse desde un escritorio.