

El parásito político no busca servir: busca sobrevivir. Y lo logra porque la sociedad se lo permite.

La paz no fracasa de un día para otro: se descompone cuando se tolera la violencia mientras se sostiene un relato de diálogo.

La oposición no siempre discute al gobierno; muchas veces discute una caricatura del gobierno.

No es búsqueda de identidad ni de ocio: es consumo disfrazado de infancia pendiente.

Con aciertos y errores, este gobierno ha logrado algo fundamental: que la gente aprenda y hable de política. Ya no nos engañan con tanta facilidad.

Cuando el control fiscal deja de proteger los recursos públicos y empieza a proteger intereses políticos, la corrupción ya ganó medio camino.

“Las guerras de Trump no son estrategia: son reality. Mucho show, poca soberanía, y vidas en juego por un rating político.

Estados Unidos no tiene amigos: tiene intereses. Y esta vez, esos intereses están hechos de tierras raras y poder geopolítico.