

Colombia es, en gran medida, un país de odios heredados.

Si el mundo es un tablero, no somos espectadores: somos las fichas.

La competencia electoral es también una competencia entre ideas, representaciones sociales y formas de habitar el mundo.

En Colombia algunas campañas prometen cambiar la historia… pero terminan entrando al museo de las colombianadas electorales.

Las elecciones no se votan con memes.

Lo que está en juego en esta guerra no es solo Irán. Es el equilibrio del poder mundial.

La oferta que nadie puede rechazar no necesita imponerse: basta con que todos comprendan sus consecuencias.

En política, las narrativas cambian rápido, los liderazgos emergen cuando menos se espera y las certezas de ayer pueden convertirse en los errores de análisis de mañana.