

El mejor homenaje que podemos rendirle a Gustavo es continuar su lucha; enarbolar, pese a la adversidad, su bandera en defensa de los derechos humanos y de la justicia para los pobres.

Hay terremotos que destruyen edificios… y otros que destruyen la confianza.

La democracia no se defiende solamente cuando se gana; también se defiende cuando se pierde.

Hemos comenzado a vivir en islas ideológicas donde solo escuchamos a quienes piensan igual que nosotros.

Hoy salir a la calle con la camiseta amarilla ya no es un acto de afecto patrio: se ha convertido en una declaración de militancia.

La paz real no se decreta por la fuerza, sino que se construye cuando se cierran las brechas que hoy nos dividen.

Puno Ardila Amaya • Frente a la crucial segunda vuelta presidencial, el análisis político nos obliga a mirar más allá de las consignas efectistas y evaluar los riesgos sistémicos que los programas de gobierno representan para la estabilidad nacional. Bajo esta lupa, la candidatura de Abelardo de la Espriella y su cantinflesco proyecto de…