

Ya no basta con ganar elecciones si se pierde el control y la autonomía del territorio.

Hoy creo que de allá viene que en mi casa no deje de sonar el radio.

Paola Holguín, la próxima de cultura, debiera estar en otra parte, porque seguramente ha de servir para algo.

Tal vez deberíamos preguntarnos cuánto de la arrogancia que les atribuimos nace realmente de ellos y cuánto proviene de nuestras propias inseguridades.

Las formas cambian, las tecnologías evolucionan, pero las lógicas del poder pueden conservar una inquietante continuidad.

A veces se me olvida que también soy hija de la noche, que dentro de mí habitan fuerzas contradictorias.