

•
El Sur ya aprendió, a golpes, dónde queda el Norte. Va siendo hora de que aprenda también a mirarse a sí mismo.

•
Se trata de una postración y una decadencia históricas, políticas y sociales extremas, ahora en un mundo incierto, por parte de unas clases altas inspiradas tragicómicamente por el desprecio y el odio al país real y a quienes han votado por los cambios.

•
Y así van, de fantasma en fantasma, en una pasiva procesión diaria frente a las pantallas, reinventando cada cuatro años la ilusión soberana del voto individual.

•
Las democracias no se fortalecen reduciendo voces, sino aprendiendo a convivir con ellas, incluso cuando piensan distinto.

•
Cuando alguien afirma que la guerra solo la conocen quienes empuñaron un fusil, pienso en todas las mujeres, campesinos, niños y ancianos que nunca dispararon un arma, pero pasaron años sobreviviendo entre retenes, amenazas, silencios y miedo. Ellos también conocieron la guerra. Y quizá fueron quienes pagaron su precio más alto.

•
Mi pueblo no se estaba acabando de un solo golpe. Se estaba yendo por cucharadas, por tragos, por recetas olvidadas, por cultivos que ya nadie siembra y por sabores que ya nadie enseña

•
Mientras el ciudadano tiene los ojos puestos en el cielo esperando un milagro, no ve cómo le meten la mano en el bolsillo en la tierra.