

A Colombia no le cabe una bala más. Yo necesitaba otro tipo de arma.

La democracia necesita árbitros institucionales, no presidentes convertidos en jefes de debate o estrategas electorales.

No quiero que nos parezcamos a nadie. Prefiero un país de nuestra talla.

La paz con la naturaleza será un fetichismo mientras el mundo siga organizado alrededor de guerras, extracción y destrucción.

Celebramos victorias militares para no enfrentar la derrota ética de nuestra incapacidad de convivir.

Hoy el poder no solo se disputa en las urnas: también se construye controlando relatos, emociones y percepciones.

Una encuesta no es solo un número, sino un mensaje. Y dependiendo de cómo se interprete, ese mensaje puede informar… o condicionar.