

Cuando todos los caminos implican pérdidas, gobernar es elegir el mal menor.

Lo indígena incomoda en el poder porque desmonta la mentira de que el país ya superó el racismo.

Las elecciones se están jugando en el mercado de las emociones, no en el de las razones.

Ahí está tu mancha, la imborrable. Aunque no seas ningún Quijote.

No es el pasado idealizado que venden, sino el pasado real: ese donde la violencia era paisaje.

El horror no terminó: cambió de discurso.

No es desconectarse del mundo, es conectarse de otra manera.

Devuélvannos el cuerpo de la Mencha, que su risa y sus sueños nunca podrán llevárselos.

La democracia no se rompe de un solo golpe. Se erosiona cuando el poder deja de reconocer sus límites.